Flores y helados

Jardín de las Enramadas.

Angela Santiesteban Blanco

Fotos: Colaboración de Odalis Riquenes.

La ciudad de Santiago de Cuba es una de las provincias más cálidas y pobladas del país, trabaja para revertir la situación que presentaba su gastronomía, en diferentes modalidades, -gastronomía popular, y especializada- hoy cuenta con nuevos centros de prestación de servicios gastronómicos, entre los que se encuentran el remozamiento de unos y ampliación de otros, así como la incorporación de nuevos centros de prestación de servicios para mejorar las ofertas al pueblo.

El nuevo coppelia, donde el visitante puede disfrutar de distintas combinaciones de helados, entre los que se encuentran los de frutas, especialmente el de zapote, es una muestra del empeño por mejorar las ofertas para el pueblo.

Ubicado en la calle Enramadas, entre Gallo y Peralejo, El Jardín de las Enramadas, con capacidad para 290 personas, impresiona por su belleza y buen gusto arquitectónico, las jardinerías le dan la bienvenida a todo el que llega al lugar, – begonias, flamboyanes, diez del día, entre otras- completando la imagen, enormes murales con diversidad de colores muestran la exquisitez con que se construyó.

Los 115 trabajadores de El Jardín de las Enramadas, en dos turnos,  abren sus puertas de martes a domingo de 9:45 a.m. a 11:45 p.m., con el objetivo de satisfacer las demandas del público más exigente, y lograr un trato y servicio de excelencia en sus diferentes espacio.

Sierra Maestra se le denomina al salón principal con capacidad para 232 personas distribuidas en mesas de dos, cuatro y seis capacidades; por otra parte la cancha Turquino, donde se atienden 48 comensales, y la barra Gran Piedra, diseñada para diez clientes más.

También existe un quiosco que expende helados Nestlé en moneda nacional, y para completar los servicios de la instalación hay un punto de venta de helados para llevar, y de igual manera dulces que se elaboran en el propio lugar.

Logros y perspectivas

Ricardo Despaigne, segundo administrador explicó que, “se comercializan helados de frutas, con una variedad de combinaciones, con un aproximado de cuatro a cinco sabores diarios, acompañados de dulces y biscochos según la combinación”.

Quien tiene una gran experiencia como gastronómico puntualizó, “nuestro propósito es ofertar un servicio de calidad a un público que prefiere el helado, que es muy diverso y exigente. Y por otra parte trabajamos en el cuidado de la instalación para que se mantenga como el primer día, y de igual manera los recursos de que disponemos, y no son pocos.

“Adoptamos diferentes medidas y formas para saber por dónde vamos y qué nos falta para lograr el sello distintivo de calidad que debemos alcanzar, por ejemplo aplicamos encuestas todos los días en diferentes turnos de labor y horario.

“Por otra parte los directivos permanecemos en el centro, y no escatimamos en horarios, y nos pueden encontrar organizando una cola, fiscalizando el servicio, el trato, buscando la manera de solucionar un imprevisto, en fin buscando la manera de que prime la calidad desde todos los puntos de vista”.

De igual manera es buena destacar que la administración junto a su colectivo, han logrado mantener alejados del lugar a merolicos y revendedores.

“El promedio de edad es de unos 20 años, por lo que el coppelia también sirve de escuela ya que muchos de ellos nunca se habían enfrentado a la venta de helados, motivo por el cual en ocasiones el servicio se torna un poco lento, por lo que el completamiento de su formación constituye un reto”, aseveró, Luis Jiménez, administrador principal.

Y agregó, “trabajamos duro para lograr que adquieran las habilidades necesarias, además de velar porque cada caja del producto rinda lo establecido, -ni más, ni menos- además de la calidad del servicio, si tenemos en cuenta la cantidad de clientes que se atienden a la vez, que es un tanto difícil.

Yusmila Castillo, joven que se desempeña como jefa de turno, y Oscar Quiala, -con el mote de el menor– jefe de almacén, con 26 años, y según sus compañeros con un amplio conocimiento de la labor que realiza, tienen un reto y lo asumen con seriedad optimismo y alto sentido de pertenencia y manifiestan, “lograr la profesionalidad necesaria es una meta para nosotros”.

Este colectivo laboral tiene el mérito de haber trabajado junto los obreros y técnicos de la Oficina del Conservador de la Ciudad y de la ECOA 58, en la construcción de su centro laboral, día a día vieron como se materializaba esta nueva obra que impresiona y encanta a todo el que pasa por el lugar.

Ellos tienen como desafío desterrar problemas arraigados en la gastronomía como la falta de calidad en la oferta y los servicios –limpieza, calidad del producto que se vende, etc-.

El Jardín de las Enramadas es un lugar para pasar un rato de buen esparcimiento, por la oferta y sabores de helados, la excelencia de los servicios, por su arquitectura, y por el embrujo de su ambiente propicio también para meditar en sus áreas al aire libre.

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