Archivo por meses: Junio 2012

Josué sigue vivo en el alma de la Patria

Angela Santiesteban Blanco
¡Cuánto sufro en no haber sido
El que cayera a tu lado!
Hermano…hermano mío
Qué solo me dejas
Rumiando mis penas sordas
Llorando tu eterna ausencia
Frank País

Del matrimonio integrado por el reverendo Agustín País y doña Rosario García, nació el 28 de diciembre de 1937, Josué, el menor de los hijos de esta pareja de españoles que se radicaron en Santiago de Cuba.

Recibió siempre un especial cariño de su hermano Frank País, a quien le profesaba el más hondo sentimiento de respeto y admiración. Al lado de tan tenaz imagen, Josué se forjó desde muy temprano en el fragor revolucionario, con valentía y heroísmo tejió su propia historia.

Con solo 15 años, el 7 de diciembre de 1953, salió a la calle junto al estudiantado santiaguero para rendirle homenaje a Maceo. En la calle Trinidad la policía Batistiana reprimió la manifestación, Josué con el carácter impulsivo que lo caracterizaba, cogió una piedra e hizo pedazos el farol donde estaban los guardias.
Fundador de la organización Acción Revolucionaria Oriental y de Movimiento 26 de Julio, Josué realizó diferentes acciones contra el régimen, a mediados de 1954 lo sorprendieron pintando un muro con consignas de ¡Abajo Batista! Conducido a una estación de policía, lo interrogaron, lo colgaron por los pies, y a pesar de su corta edad -16 años-, declaró: “Fui yo, más nadie que yo…”.

De igual forma participó en los preparativos del alzamiento armado del 30 de noviembre de 1956 en apoyo al desembarco de los expedicionarios del yate Granma, comandados por Fidel Castro.

El día de su muerte, -30 de junio de 1957- el tristemente célebre Rolando Masferrer anunció la celebración de un mitin en el Parque Céspedes, mitin que el Movimiento 26 de Julio se propuso boicotear.

Era domingo, los tigres de Masferrer se ubicaron en el hotel Casa Granda desde temprano, y comenzaron a patrullar la ciudad de Santiago de Cuba.

Frank País, hermano mayor de Josué, organizó diferentes acciones para frustrar esa farsa, en su condición de Jefe Nacional de Acción del movimiento.

El plan, consistía en colocar una bomba en la alcantarilla, debajo de la tribuna allí levantada, pero, al mediodía, los bomberos regaron el lugar y al parecer, el agua afectó el mecanismo del aparato.

Ese inesperado contratiempo provocó la incertidumbre de los revolucionarios ya que la señal acordada fue precisamente la detonación de la bomba.

La inquietud se adueñó de Josué, Floro y Salvador, y cuando el auto donde se trasladaron entró en el Paseo de Martí, fue perseguido por un patrullero que abrió fuego.

Un disparo alcanzó el vehículo, el que se impactó contra un poste del tendido eléctrico en la intersección con Crombet, donde otro patrullero lo esperaba para colocarlos entre dos fuegos.

Floro y Salvador murieron instantáneamente, mientras Josué, herido, y rematado criminalmente con un tiro en la cabeza durante su traslado al hospital de urgencias.

Cuentan testigos que desde el yipi en que se lo llevaron el joven gritaba vivas a Fidel y a la Revolución.

Más tarde Gloria Cuadras -La Tía- tuvo la oportunidad de ver el cuerpo de Josué: “Tenía heridas en ambos hombros. Su brazo presentaba muchos impactos de bala. Pero lo que más me impresionó fue que le habían dado un tiro en la sien. Sin dudas, lo habían rematado”.

En el sepelio de Josué, una compañera de lucha al verlo comenzó a llorar, y doña Rosario le dijo: “¡Eh, qué se ha hecho de esa mujer fuerte que eres!” .

Josué, Floro y Salvador fueron velados juntos, los féretros cubiertos con banderas del 26 de Julio, fueron acompañados por los santiagueros quienes entonaban el Himno Nacional.

Cuando a Rosario, la madre de Josué, quien encabezaba la multitud le sugirieron cerrar la tapa de la caja mortuoria, su respuesta fue: “Quiero que mi hijo vea al pueblo que lo sigue.”

El sepelio de Josué, Salvador y Floro se convirtió en una multitudinaria manifestación de duelo popular.