CPA Abel Santamaría, ejemplo de tenacidad

Texto y fotos: ANGELA SANTIESTEBAN BLANCO
En una zona semidesértica del consejo popular Sigua, entre la Cordillera de la Gran Piedra y Baconao, en Santiago de Cuba, hace 30 años, el 19 de julio de 1982, se fundó la Cooperativa de Producción Agropecuaria (CPA) Abel Santamaría Cuadrado; con 13 socios y un patrimonio de 31 mil pesos, dedicaron las 1 540 hectáreas de tierras al desarrollo de los équidos, entre los que se encuentran, ganado mayor, ovino -caprino, equino y mular, entre otros.
Juan Francisco Pérez López, Paquito, -como cariñosamente le llaman todos-, es el presidente de la CPA, desde su surgimiento, quien manifiesta: “tenemos la invariable decisión de salir adelante y resarcir los daños provocados por el huracán Sandy, en este sentido ya trabajamos muy fuerte, no hay tiempo para lamentos nos enfrentamos a una etapa urgente de recuperación muy comprometida con la alimentación de la población”.
“Tenemos tres fincas, La Verdolaga, San Patricio, y La Concordia, las que sufrieron considerables daños en la sus instalaciones, -los corrales para las vacas, los de reproducción ovino-caprino, la nave de ceba de toro, así como la cerca perimetral.
“También perdimos la cubierta las casas de cultivos tapados, los almacenes y parte de la minindustria. Y por otra parte los árboles frutales -mangos, anón, marañón, guayaba, entre otros- demás del plátano y otras viandas, muy dañados por los vientos
“Pero no hemos perdimos el optimismo, después del primer impacto, nos pusimos a trabajar, conscientes de nuestra función social, producir alimentos, y lo estamos logrado con disciplina, unidad y abnegado trabajo”.
“Sandy” no constituye impedimento para que la Abel Santamaría Cuadrado continúe siendo rentable, logro que muestran sus cooperativistas desde su fundación, y hoy se erigen como precursores en la seba de toros y de la creación de una minindustria de producción local que procesa más de 200 toneladas de mango y otras frutas.
Con unas mil 200 cabezas ganado, producen unos 148 mil litros de leche anualmente; y en menor cuantía la de cabra, así como unas 7 toneladas de carne ovino-caprino. Igualmente cuentan con los toros de ceba que llegan a pesar 450 kilogramos y se entregan a la industria cárnica.
Ahora están imbuidos en la siembra de cerca de 1 ½ hectáreas de morera destinadas a la alimentación de los animales; y cultivos de ciclo corto como el boniato, la calabaza, tomate, lechuga y otras hortalizas.
De igual forma priorizan la siembra de guayaba cotorrera, más de 1 500 semillas de marañón en bolsos y el anón, así como a la recuperación del mango, para asegurar la materia prima para la minindustria que aunque estuvo parada dos años por diversas causas.
“A la llegada de Lázaro Expósito Canto, primer secretario del Partido en la provincia, nos visitó y se interesó por la fabriquita, y con sus indicaciones y observaciones la pusimos nuevamente en marcha nuevamente, y ya tiene más de 13 años produciendo mermeladas, pulpas, membrillos, pasta de tomate, de cebolla, además, incorporamos la conserva de guayaba”, apuntó Paquito.
Y como si fuera poca la diversidad de productos que obtienen tanto en el agro, la ganadería y la minindustria, del mismo modo aprovechan el agua que destila el tomate se utiliza en la elaboración del puré, lo procesan, elaboran un delicioso vinagre.
En esta fábrica laboran 12 trabajadores que tienen el compromiso de procesar toda la fruta para que no se pierda ni una sola, y a su vez garantizar las pulpas para la fabricación de helados.
Por otra parte, Juan Francisco Pérez López, presidente de la CPA Abel Santamaría aseveró que: “seguirán incrementando la variedad de productos y la producción para cumplir el compromiso de elaborar unas 248 toneladas de pulpas.

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