Camilo Cienfuegos, valor y audacia

Angela Santiesteban
Camilo Cienfuegos Gorriarán, el Comandante del Pueblo, el señor de la Vanguardia, el Héroe de Yaguajay, el Héroe del Sombrero Alón, nació un día como hoy, 6 de febrero de 1932, en la barriada habanera de Lawton.
Fundador del Ejército Rebelde y uno de sus jefes principales durante la Guerra de Liberación Nacional; destacado revolucionario de extracción humilde y amplia ascendencia popular por su carácter jovial y natural desprendimiento.
En 1954 se incorporó a las luchas estudiantiles contra la dictadura, en 1955, en la ciudad de Nueva York conoció las ideas y propósitos de Fidel Castro y decidió entonces trasladarse a México, incorporándose a la expedición que se organiza para reiniciar la lucha armada en Cuba.
Se destacó rápidamente por su valor, audacia y cualidades de mando, por lo que en abril de 1958 fue ascendido a Comandante. Tras el triunfo revolucionario se mantuvo siempre al lado de Fidel y la Revolución.
El 26 de octubre, en el antiguo Palacio Presidencial de Cuba, en la capital, se reúnen decenas de miles de personas para escuchar al jefe de la Revolución, Comandante Fidel Castro.
En el uso de la palabra le precedieron el presidente de la República Osvaldo Dorticós Torrado y los Comandantes Juan Almeida Bosque y Camilo Cienfuegos. Este último se dirigió por última vez al pueblo cubano, pues dos días después desaparecía en trágico accidente aéreo.
El breve discurso de Camilo ante su amado pueblo, es considerado como su testamento político, pues en sus palabras define su posición inclaudicable al lado de la Revolución, de los pobres de la tierra y de su querido jefe Fidel Castro.
En sus palabras a los allí presentes expresó:
“Tan altos y firmes como la Sierra Maestra son hoy la vergüenza, la dignidad y el valor del pueblo de Cuba en esta monstruosa concentración frente a este Palacio, hoy revolucionario, del pueblo de Cuba.
“Se demuestra esta tarde que no importan las traiciones arteras y cobardes que puedan hacer a este pueblo y a esta Revolución, que no importa que vengan aviones mercenarios tripulados por criminales de guerra y amparados por intereses poderosos del Gobierno norteamericano, porque aquí hay un pueblo que no se deja confundir por los traidores.
“Esta manifestación de pueblo, estos campesinos, estos obreros, estos estudiantes que hoy vienen a este Palacio, nos dan las energías suficientes para seguir con la Revolución, para seguir con la Reforma Agraria, que hoy no se detendrá ante nadie ni ante nada.
“Porque hoy se demuestra que lo mismo que supieron morir veinte mil cubanos por lograr esta libertad y esta soberanía, hay un pueblo entero dispuesto a morir, si es necesario, por no vivir de rodillas.
”Porque para detener esta revolución cubanísima tiene que morir un pueblo entero, y si eso llegara a pasar serían una realidad los versos de Bonifacio Byrne: Si deshecha en menudos pedazos/ llega a ser mi bandera algún día/ nuestros muertos, alzando los brazos/ la sabrán defender todavía.
¡Hermanos, la Revolución está hecha, vuestra sangre no cayó en balde”!.

El 28 de octubre, Camilo pierde la vida en un trágico accidente, al conocer la noticia Ernesto Guevara dijo de él: “Camilo fue el compañero de cien batallas, el hombre de confianza de Fidel en los momentos difíciles de la guerra y el luchador abnegado que hizo siempre del sacrificio un instrumento para templar su carácter y forjar el de la tropa… Camilo era Camilo, Señor de la Vanguardia, guerrillero completo que se imponía por esa guerra con colorido que sabía hacer.”
Ochenta y un años cumpliría hoy el héroe de los numerosos epítetos y comandante de eterna leyenda: Camilo Cienfuegos Gorriarán.

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