Hugo Chávez es pueblo, carajo

Angela Santiesteban Blanco

En horas de la tarde de ayer, 5 de marzo de 2013, cuando me dirigía a casa, un compañero de labor me comentó, dicen que murió Chávez, aquellas palabras retumbaron en mis oídos como una explosión que no asimilé, y pensé que era otra mentira de los enemigos de la Revolución y del Comandante Hugo Chávez.
Apresuré el paso, lo único que quería en ese momento era llegar a mi hogar y poner la tele para escuchar las noticias, y comprobar si el rumor era cierto. Pero no me hizo falta llegar, ya en el barrio los vecinos tenían puesto TeleSur, y desde la calle pude comprobar que la noticia era cierta y terrible a la vez.
Siempre pensé que Chávez, al igual que Fidel, eran hombres incólumes; sin embargo, la realidad es otra, el cáncer que lo aquejaba desde hace casi dos años, lo exterminó físicamente, porque sus ideas quedarán por siempre en los pueblos del mundo que luchan por la verdadera libertad.
En esos momentos llegaron a mi mente las visitas oficiales a Cuba, y en especial a esta tierra rebelde, donde el pueblo se lanzó a la calle para brindarle el más cálido recibimiento, líder indiscutible, capaz de cautivar los sentimientos humanos más diversos.
Seguidor del pensamiento de Bolívar, puestos de manifiesto desde aquel 4 de febrero de 1992, con la rebelión cívico militar. Después vino la prisión, dos años, de donde salió más fortalecido ideológica y políticamente; desde entonces recomenzó su campaña política, no solo por Venezuela sino por los pueblos oprimidos de Latinoamérica.
Se dedicó en cuerpo y alma, hasta su último aliento, bajo los preceptos bolivarianos a sumar pueblo y el 6 de diciembre de 1998, fue electo con el 56,2 % de lo votos válidos, tomando posesión el 2 de febrero de 1999, como Comandante Presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
Fueron años de dura batallar, el referendo, la Carta Magna, Aprobación del Parlamento, sentaron bases en el mandato de Chávez.
Luego la Constitución bolivariana, la ley de hidrocarburos, el golpe de estado de 2012, el paro petrolero; al propio tiempo comenzaron las misiones barrio adentro, Yo Si puedo, entre otros, que colocó a los más pobres en el lugar que les correspondía.
El pasado 12 de octubre de 2012, nuevamente fue reelecto por su pueblo que lo amó, lo ama y lo mantendrá vivo por siempre junto a los pueblos hermanos del mundo.
Siempre me llamó la atención con la familiaridad que trataba a todo el mundo, jaranero, cantante, poeta, bailador, siempre con la sonrisa a flor de labios, pero, hay un rasgo distintivo de su personalidad que estoy segura que nunca olvidaré, la forma en que se dirigía a nuestro Comandante Fidel Castro, me atrevo a afirmar, que fue el único mandatario que se atrevió a tutear al Comandante, más aún en público.
Jaraneaba con Fidel con una naturalidad increíble, tenía una relación de un hijo con su padre. Recuerdo el famoso juego de pelota celebrado en La Habana con las estrellas del béisbol, nos divertimos todos y al final triunfó la amistad y la solidaridad.
Estos y otros recuerdos de ese inmenso hombre de pueblo, que dejó trazado el camino de Venezuela y de Latinoamérica, cuesta mucho dolor asimilar su pérdida, y aunque es la realidad todavía nos parece mentira.
En su última comparecencia física ante el pueblo bolivariano y el mundo, el 8 de diciembre e 2012, Hugo Chávez llamó a la unidad de su pueblo, y yo le agregaría de los revolucionarios del mundo para que su legado siga vivo.
Estas son las cosas por las que causa mucho dolor asimilar la muerte del amigo, del hermano, del líder, del presidente Hugo Rafael Chávez Frías, y repito lo que él expresó cuando informó de su recaída, …”Hugo Chávez es pueblo, carajo”.

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