Al otro lado del “charco”

Angela Santiesteban Blanco

En la Cuba antes del 59, la mayoría conocemos, -unos lo vivieron y otros lo conocen a través de la historia- que solo era posible la vida para ricos y burgueses, pululaba la pobreza, el analfabetismo, la insalubridad, los barrios marginales, y prostíbulos, por solo mencionar algunos males de aquella época.
También se sabe que para liberarla del oprobio y la ignominia fueron vilmente asesinados más de 20 mil cubanos por sicarios de los gobiernos de turnos, para conquistar la libertad de la que hoy disfrutamos.
En aquellos primeros años de Revolución hubo una oleada e salidas del país, pero, ¿quiénes fueron los que corrieron al norte?, los burgueses, “siquitrillados” y seudo-revolucionarios.
A partir de los 80 vino otra etapa de la emigración cubana al país de las maravillas, esta vez la inmensa mayoría de los emigrantes se fueron por razones económicas, y muchos de ellos siguen nuestro proceso con admiración, porque a pesar de las limitaciones los cubanos seguimos construyendo el futuro con alegría, la que nadie ha podido por la restricciones impuestas por los “amigos” del norte.
La mayoría de estas personas cuando regresan a Cuba, país donde nacieron, lo hacen con el ansia de volver a la “tierra”, según lo expresan, el encuentro familiar, las amistades, y los recuerdos que un día dejaron atrás, pero con el convencimiento de que pueden transitar por las calles tranquilamente, sin la incertidumbre de que los pueden asaltar o quizás desaparecer como ocurre en ocasiones en el país que escogieron para vivir.
Ellos al dialogar con personas cercanos y amigos sobre la vida al otro lado del “charco”, o quizás con el mote de el “yuma”; la repuesta llega cargada de pesar, en ocasiones de dolor por la separación familiar y el “gorrión” por este lugar que es único en el mundo por su calor humano, su clima, su solidaridad y su gente; demás de ser un sistema que a pesar del bloqueo y las condiciones económicas existentes, lo que importa es el ser humano sin importar cuánto cuesta su bienes o salud.
Una vez escuché decir a una persona que conozco: “aquello no es el `yuma´ como ustedes dicen, aquello es la llama viva, ustedes han oído aquí que a un joven de 23 años le duela la espalda de trabajar, pues a mí me duele la espalda y la vida.
“Allí el que no trabaja, se muere de hambre, si no tienes dinero para pagar la renta de la vivienda por ejemplo, eso no es problema del dueño, te sacan para la calle, una operación de apendicitis bien, bien te puede salir en 2000 dólares, es verdad que hay de todo, pero no es para todos, aquí por lo menos lo poco que tienen se reparte equitativamente, tengan o no tengan dinero”.
Por lo general la mayoría de lo emigrados alertan sobre los males del capitalismo, y parafraseando a José Martí, viven en el monstruo y le conocen sus entrañas.

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3 pensamientos en “Al otro lado del “charco”

  1. avatarEsther

    Este texto dice muchas cosas ciertas, primero la separación familiar, y sus consecuencias, segundo, las ilusiones a veces mueren cuando se viven las realidades de una sociedad capitalista, que a decir de muchos es la llama.

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    Angela contestó:

    Gracias por su comentario, me alegra que siga mi blog.
    Espero que lo siga.
    Gracias

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    Angela contestó:

    Gracias por su comentario, me alegra que siga mi blog.
    Espero que lo siga.
    Gracias

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