Archivo por meses: Junio 2013

Diecinueve nuevos patrimonios de la Humanidad

La lista de patrimonios de la humanidad de la Unesco, considerada el mayor honor para monumentos, edificios, sitios o elementos naturales “de valor universal excepcional”, añadió en la más reciente reunión de su comité 19 lugares del mundo.

El Comité de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco (siglas en inglés de Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) se encuentra reunido en la capital camboyana Phnom Penh para su sesión anual número 37.

Al menos 34 lugares estuvieron en consideración. Aunque Italia y China lideran la lista con dos nuevas inscripciones cada uno, es un año particularmente emocionante para Qatar y Fiji, que ahora celebran la adición de sus primeros sitios de Patrimonio de la Humanidad.

La ciudad costera amurallada de Qatar, Al Zubarah, en el Golfo Pérsico y la ciudad portuaria histórica Levuka de Fiji fueron anunciadas como nuevas adiciones el pasado sábado.

Otras nuevas inscripciones notables incluyen el Monte Fuji de Japón, el arenal de Namib de Namibia, la estación ballenera vasca de Red Bay en Canadá y la fortaleza Kaesong de Corea del Norte.

Aquí está la lista completa de los 19 sitios a los que el comité les concedió el estatus de patrimonio de la humanidad de la Unesco:

1. Xinjiang Tianshan (China)

2. Monte Etna (Italia)

3. La reserva de biósfera de El Pinacate y el Gran Desierto de Altar (México)

4. Arenal Namib (Namibia)

5. Parque nacional Tajik (Tayikistán)

6. Estación ballenera vasca de Red Bay (Canadá)

7. Paisaje cultural de los arrozales en terraza de los Hani de Honghe (China)

8. Monumentos y sitios históricos en Kaesong (Corea del Norte)

9. Ciudad portuaria histórica Levuka (Fiji)

10. Bergpark Wilhelmshöhe (Alemania)

11. Fuertes de la colina de Rajastán (India)

12. Palacio de Golestán (Irán)

13. Villas y jardines de los Medici en Toscana (Italia)

14. Fujisan, lugar sagrado y fuente de inspiración artística (Japón)

15. Centro histórico de Agadés (Níger)

16. Tserkvas de madera de la región de los Cárpatos en Polonia y Ucrania (Polonia/Ucrania)

17. Universidad de Coimbra; Alta y Sofia (Portugal)

18. Sitio arqueológico Al Zubarah (Qatar)

19. Ciudad antigua y Chora de Quersoneso en Táurica (Ucrania)

La Lista de Patrimonios de la Humanidad de la Unesco tiene 981 sitios de 160 países que son parte de la Convención de Patrimonio de la Humanidad.

De estos, 759 son culturales, 193 naturales y 29 son mixtos.

Mientras tanto, el comité de la Unesco hizo algunos cambios a su “Lista de Patrimonios de la Humanidad en Peligro”.

La ciudadela de Bam, de Irán, fue removida de la lista de peligro mientras que Rennell, en el este de las Islas Salomón, fue añadida, junto con los seis sitos de Patrimonio de la Humanidad de Siria.

El Comité de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco pospuso la decisión sobre la colocar la Gran Barrera de Coral en su lista de lugares en peligro hasta 2014.

EE.UU.: El negocio es negar visas, no otorgar visas

Néstor García Iturbe

Hace pocos días Walter Lippmann en su boletín informativo CubaNews, puso una nota en un artículo donde explicaba que un amigo suyo residente en Miami le contó que a la suegra, en la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana, le habían negado la visa para viajar a Miami, una visita netamente familiar y justificada; señalaba además que también le habían negado la visa a docenas de personas que intentaban viajar con el mismo fin, no con el de emigrar a Estados Unidos.

Otro comentario sobre el asunto lo realizó Karen Lee Wald, en su blog Cuba Inside Out, donde señalaba las acciones que toma Estados Unidos. Por una parte niega las visas a estas personas que desean visitar a sus familiares que viven en Estados Unidos, mientras se gastan millones de dólares en Radio y Televisión Martí para tratar infructuosamente de llevar la imagen de Estados Unidos a los cubanos, lo que sería más económico si les otorgaran las visas.

Como todo esto tiene cierto interés y luce contradictorio, decidí hacer una investigación sobre el problema para tratar de descifrar lo que está sucediendo.

Es una cosa real que las visas en la mayoría de los casos no se están otorgando. Muchas de las personas con las que hablé, cuando salían de la Sección de Intereses venían seriamente consternados, pues no sabían cuándo podrían ver a sus familiares, algunos de ellos habían sido rechazados en tres oportunidades. Los oficiales estadounidenses les habían explicado problemas burocráticos con los documentos, la edad que tenían que hacía pensar se quedarían en Estados Unidos y otra serie de pretextos para no otorgarle la visa que estaban solicitando.

Algunos de los rechazados, que aún no han llegado a la tercera edad, mencionaban que no vendrían más a solicitar visa, que junto con algunos amigos prepararían un viaje ilegal por mar para tratar de llegar a territorio estadounidense, como han hecho unos cuantos, sobre todo con la seguridad de que las autoridades cubanas no están interviniendo en estos intentos y cuando más dan consejos para no poner en riesgo la vida de los que se aventuran. Aspiran a convertirse en “pies secos” y evitar el trámite de la visa.

Un pequeño grupo maneja otras opciones. Tienen su pasaporte y pueden salir del país cuando lo deseen, por lo que harán gestiones de visa en algún país de Centro América o en México, avisarán a sus familiares en Estados Unidos para que los vayan a recoger en un auto con chapa de dicho país, estos les llevarán ropa y si es posible algún documento acreditando que ya viven en Estados Unidos y según plantean, pasaran la frontera tranquilamente, como ya otros lo han hecho y llegarán a Miami, también como “pies secos”.

Es posible que uno de los propósitos del gobierno estadounidense con la negativa de visas sea el provocar que los viajes ilegales aumenten. No es lo mismo decir que Cuba dejó salir un número de personas que no tuvieron problema para viajar a Estados Unidos en las líneas aéreas que cubren la ruta, que decir han llegado varios grupos de inmigrantes ilegales en botes, lanchas y otros vehículos, que “vienen huyendo del comunismo”. La propaganda contra Cuba se beneficia de esto, nadie va a decir que no le dieron la visa en la Sección de Intereses de Estados Unidos en la Habana.

Pero la investigación llegó a otro aspecto, el económico. Cada persona que es entrevistado por estar solicitando visa para viajar a Estados Unidos tiene que pagar 160 cuc por la entrevista (al cambio establecido son unos 195 dólares), de acuerdo con lo que me plantean los entrevistados son citadas 600 personas diarias, por lo que por ese concepto el gobierno de Estados Unidos recauda 96,000 cuc diarios, 480,000 semanales (mas de 585,000 dólares al cambio establecido). No voy a continuar sacando cuentas, estoy seguro que ustedes pueden hacerlo, pero es muy sencillo, cada diez semanas recaudan 4 millones 800,00 cuc (5 millones 850,000 dólares.)

Cuando una persona es rechazada y no se le otorga la visa, pierde su dinero. Cuando regresa a solicitar la visa nuevamente tiene que pagar otra vez. Si otorgan muchas visas las personas no regresan a solicitarla nuevamente, resuelven su problema con 160 cuc. Si se la niegan entonces pudiera costarle 320 o quizás 480, que por lo regular al que le cuesta es al familiar que reside en Estados Unidos. Si otorgan muchas visas, pierden los ” clientes”.

Algunos, para recibir la visa le han dado dinero al funcionario (corrupción administrativa), hay funcionarios que se enfadan, otros se dejan querer, la gente que hace la cola ya sabe quién es uno y otro, si te cayó el que se deja querer puedes salvarte, pero nunca dándole el dinero dentro de la Sección de Intereses, eso se resuelve en una gasolinera, un supermercado, o una pizzería; pudiera ser la de la calle J entre 9 y 11 donde los funcionarios acuden con frecuencia y no llama la atención que junto a él estén allí otras personas.

Realmente yo consideraba que el otorgamiento de visas, especialmente a familiares que van a realizar un acto de “reunificación familiar”, madres y padres que van a ver a sus hijos y nietos, personas que van a pasar unos días con sus hermanos y sobrinos era algo al que el gobierno de EstadosUnido le daba un tratamiento “humanitario”, pero esta investigación ha revelado que el tratamiento es netamente “comercial”, no hay consideración alguna con la pobre viejita que quiere viajar, ni con su hijo que además de pagar los impuestos al gobierno estadounidense, tiene que pagar un trámite a un precio estratosférico, que por lo regular debe hacer dos o tres veces hasta que le den la visa.

Quizás una auditoría de la General Accounting Office del gobierno de Estados Unidos encontraría muchos problemas más de los que yo he podido conocer entrevistando a los “rechazados”.

Esa es la verdadera entraña del monstruo, importante caballero es don dinero.

El murciélago de los Bacardí

Tomado de Santiago en mi

En 1862, después de tanto experimentar con la destilación de rones, Facundo Bacardí Massó dio con la fórmula de un ron que con los años se convertiría en el más afamado del mundo. Para la producción y comercialización del nuevo ron, los hermanos Bacardí Massó (Facundo y José) compraron, ese mismo año, un alambique nombrado “El Marino”.

Cuentan que al entrar por primera vez a la destilería, la esposa de don Facundo, Lucía Victoria Moreau (para algunos Amalia Victoria), se percató del gran número de murciélagos que habitaban las añejas vigas y sin pensarlo mucho propuso que fuera este el símbolo de la nueva bebida.

A los murciélagos se les veía en la tradición como símbolo de salud, fortuna y unidad familiar, lo que para la familia Bacardí se cumplió ampliamente pues el negoció fructificó (no sin sus altas y bajas), llegando a ser una de las familias más acaudaladas de la época y manejando en la actualidad un capital que sobrepasa los varios miles de millones de dólares. Desde su creación asimismo, el negocio ha permanecido como un negocio familiar y privado.

Muchos ven también en la propuesta de doña Lucia Moreau una inteligencia pragmática pues un logotipo fácilmente reconocible podía ser identificado incluso, por el gran número de analfabetos que en el siglo XIX, podían ser clientes en potencia de la bebida.

El murciélago de los Bacardí: el logotipo que identifica a la famosa marca de Ron

La tradición del Ron Bacardí ha sido transmitida de generación en generación guardando siempre el secreto de la fórmula lograda por el primero de los Bacardí en estas tierras santiagueras.

Los cocineros que asaltaron el cuartel Moncada

Escrito por José Roberto Loo Vázquez

Años atrás hubo en Santiago de Cuba un amanecer de la Santa Ana diferente: en las calles se respiraba el ambiente del carnaval entremezclado con el olor a sangre, huella reciente de una acción militar que había estremecido a la ciudad.

Desde los primeros albores se esparcía el rumor que unos cocineros habían asaltado la fortaleza más importante de ciudad: el cuartel Moncada.

Pero esta historia comienza un año atrás, en 1952, cuando un grupo de jóvenes, 17 parejas en total, decidieron que al año siguiente se disfrazarían todos iguales para disfrutar de la mayor fiesta popular de la urbe.

Pero por esos azares que tiene la historia que entrecruza los destinos de las personas, este inocente suceso se vincularía con uno de los acontecimientos más importante ocurridos en la historia nacional.

El grupo de personas irrumpió alegremente en la calle Trocha, causando gran impresión debido a la uniformidad de sus carnavalescos atuendos: hombres vestidos con pantalones y camisas blancas, hechos de sacos de harina, semejante al de los cocineros, y mujeres disfrazadas de sirvientas, con vestidos negros, delantales blancos y cofias en las cabezas. Así vestían los protagonistas de esta historia.

Disfrutar de la fiesta popular, tomarse una cerveza fría, bailar al compás de un grupo musical y terminar la velada en el Cabaret San Pedro del Mar, era el plan para esa jornada.

Y así sucedió, todo comenzó y terminó según lo planeado. O al menos eso pensaban ellos.

Lo que ninguno pudo suponer era que los disfraces de cocineros estarían vinculados al asalto de la segunda fortaleza militar de importancia del país: el cuartel Moncada.

Hasta este momento, usted podría decir que esto es fruto de la casualidad, o quizás de esa capacidad que tenemos los cubanos de fabular los hechos. Pero el destino, el sabio destino y nadie tan antiguo como él, no lo quiso así.

Pepé Vázquez, uno de los cocineros y supuesto asaltante, era el dueño de Villa Blanca, conocida así por los antiguos dueños del sitio, y posteriormente bautizada por la historia como la Granjita Siboney.

Cuando conoció de los sucesos del Moncada, y que los jóvenes provenían de su casa de verano, provocó un gran susto en él y en su familia. Pero esto no termina aquí, cuando vinieron a buscarlo a su casa y lo arrestaron, fue muchísimo peor.

¿Y piensa que aquí termina la historia? Pues sepa que no, aún otras cosas debían sucederle a la familia Vázquez. Otras casualidades les tenía preparado el destino.

Horas después de la detención del cabeza de familia, el teléfono de su casa no descansaba, la lluvia de llamadas informaban lo mismo: en la calle las personas aseguraban que habían sido los más de treinta cocineros los que habían asaltado el cuartel Moncada.

Y ahora sí que no quedaba lugar a dudas, habían relacionado a Pepe Vázquez, dueño de la Granjita Siboney y uno de los cocineros de nuestra historia, con uno de los asaltantes.

Días después todo se aclaró, fue el propio Fidel Castro quién exoneró a Pepe Vázquez y su familia de toda relación con la acción militar.

Quizás en una historia diferente, en otro tiempo, en otro lugar, con otros protagonistas, esta anécdota no hubiese sido algo más que un cuento para nietos o una narración para reír. Pero en Cuba, antes de 1959, por casualidades más inocentes se llenaban listas de personas asesinadas y desaparecidas.

Entonces es válido imaginar el horror que vivieron unas personas que por las eventualidades que tiene la vida, se vieron vinculados a un hecho de nuestra historia.

Años después, cuando se acerca la fecha, con cierta risa de complicidad recuerdan el hecho que ocurrió aquella mañana diferente de la Santa Ana.

Así termina una historia de personas comunes, hombres y mujeres que por los azares del tiempo se relacionaron con el asalto al cuartel Moncada, un hecho importante de la historia de Cuba y que marcó el curso definitivo del triunfo del proceso revolucionario.

Campeones y empresarios

La Joven Cuba:

Este es un artículo muy interesante que refleja el efecto de los cambios que está experimentando la sociedad cubana. Por: Charly Morales Valido

Subieron a lo más alto del Olimpo deportivo, pero ahora tienen los pies bien puestos en la tierra: Mireya Luis, Raúl Diago y Javier Sotomayor saltan al ruedo empresarial habanero al frente de sendos restaurantes, en los cuales vuelcan todo el rigor y la pasión que los elevó a la elite deportiva mundial.

Mireya ganó tres coronas olímpicas de voleibol; Diago fue ocho veces el mejor pasador del orbe, y aún nadie ha igualado el récord mundial de salto de altura que implantó el Soto hace dos décadas. Como deportistas lo ganaron todo, principalmente la inmortalidad. Soñaron en grande, trabajaron por ello y alcanzaron la gloria. Como empresarios, sus expectativas no son menos ambiciosas…

Mirella Luis

La más espectacular de las espectaculares morenas del Caribe es naturista. En su casa de Fontanar tiene una huerta de 350 metros cuadrados, donde cultiva sus propias especies, con semillas traídas de Italia. Por tener, tiene hasta tomates cherry. Ahí encuentra cierta paz cuando el “gorrión” (nostalgia) del volley la acosa.

Confiesa que extraña tremendamente comer con sus compañeras de equipo, y aquel mundo intenso de las competencias y las giras, cuando el voleibol femenino en el mundo podía resumirse en cuatro letras: Cuba. Aquella energía que le ponía a los partidos la pone ahora al servicio de su pizzería-bar Tres Medallas, una vieja fantasía que su esposo Gian Carlo Incerti hizo realidad. “Siempre soñé con un bar, pero nunca me vi así, encargándome de uno. El deporte me enseñó a esforzarme y trabajar en equipo, y esas virtudes me funcionan como empresaria. Pero dirigir un restaurante es más complicado, porque el equipo va en una misma dirección, y el negocio tiene muchos frentes”, asegura.

Sin embargo, Mireya sabe darse a querer, es comunicativa y sus años en el Comité Olímpico Internacional le dieron mucho bagaje para las relaciones públicas y la seguridad suficiente para afirmar: “Ya no quiero competir: ahora me interesa compartir”.

Diago

En su restaurante-bar, Diago se desenvuelve con la soltura de antaño. “Siempre me he considerado un empresario”, confiesa el otrora pasador de la selección cubana de voleibol, a quien apodaban El Mago por su pericia y precisión al dirigir el ataque. Tras un lustro de experiencia como federativo al frente del voleibol cubano, hace poco más de un año decidió probar suerte con la gastronomía. “Me fui metiendo poco a poco en este mundo. Tenía más ganas que preparación, pero me asocié con un chef que me enseñó y ayudó mucho, sobre todo capacitando al personal”. No sabe cocinar, pero aplica mucho de lo aprendido en el deporte. “El pasador es el eje del juego, quien dirige, orienta, distribuye. Jugué 24 años en esa posición, y me gusta organizar”.

De cierta manera, presidir la Federación Cubana de Voleibol lo hacía una especie de empresario, y su gestión dejó resultados positivos. Pero de aquellos tiempos solo queda el buen recuerdo, muchos trofeos y grandes amigos. “Trabajo tanto que no tengo tiempo ni para extrañar el voleibol. Y yo aspiro a la excelencia…”, concluyó.

Javier Sotomayor

Este es un artículo muy interesante que refleja el efecto de los cambios que está experimentando la sociedad cubana. Por: Charly Morales Valido

Subieron a lo más alto del Olimpo deportivo, pero ahora tienen los pies bien puestos en la tierra: Mireya Luis, Raúl Diago y Javier Sotomayor saltan al ruedo empresarial habanero al frente de sendos restaurantes, en los cuales vuelcan todo el rigor y la pasión que los elevó a la elite deportiva mundial.

Mireya ganó tres coronas olímpicas de voleibol; Diago fue ocho veces el mejor pasador del orbe, y aún nadie ha igualado el récord mundial de salto de altura que implantó el Soto hace dos décadas. Como deportistas lo ganaron todo, principalmente la inmortalidad. Soñaron en grande, trabajaron por ello y alcanzaron la gloria. Como empresarios, sus expectativas no son menos ambiciosas…

Mirella Luis

La más espectacular de las espectaculares morenas del Caribe es naturista. En su casa de Fontanar tiene una huerta de 350 metros cuadrados, donde cultiva sus propias especies, con semillas traídas de Italia. Por tener, tiene hasta tomates cherry. Ahí encuentra cierta paz cuando el “gorrión” (nostalgia) del volley la acosa.

Confiesa que extraña tremendamente comer con sus compañeras de equipo, y aquel mundo intenso de las competencias y las giras, cuando el voleibol femenino en el mundo podía resumirse en cuatro letras: Cuba. Aquella energía que le ponía a los partidos la pone ahora al servicio de su pizzería-bar Tres Medallas, una vieja fantasía que su esposo Gian Carlo Incerti hizo realidad. “Siempre soñé con un bar, pero nunca me vi así, encargándome de uno. El deporte me enseñó a esforzarme y trabajar en equipo, y esas virtudes me funcionan como empresaria. Pero dirigir un restaurante es más complicado, porque el equipo va en una misma dirección, y el negocio tiene muchos frentes”, asegura.

Sin embargo, Mireya sabe darse a querer, es comunicativa y sus años en el Comité Olímpico Internacional le dieron mucho bagaje para las relaciones públicas y la seguridad suficiente para afirmar: “Ya no quiero competir: ahora me interesa compartir”.

Diago

En su restaurante-bar, Diago se desenvuelve con la soltura de antaño. “Siempre me he considerado un empresario”, confiesa el otrora pasador de la selección cubana de voleibol, a quien apodaban El Mago por su pericia y precisión al dirigir el ataque. Tras un lustro de experiencia como federativo al frente del voleibol cubano, hace poco más de un año decidió probar suerte con la gastronomía. “Me fui metiendo poco a poco en este mundo. Tenía más ganas que preparación, pero me asocié con un chef que me enseñó y ayudó mucho, sobre todo capacitando al personal”. No sabe cocinar, pero aplica mucho de lo aprendido en el deporte. “El pasador es el eje del juego, quien dirige, orienta, distribuye. Jugué 24 años en esa posición, y me gusta organizar”.

De cierta manera, presidir la Federación Cubana de Voleibol lo hacía una especie de empresario, y su gestión dejó resultados positivos. Pero de aquellos tiempos solo queda el buen recuerdo, muchos trofeos y grandes amigos. “Trabajo tanto que no tengo tiempo ni para extrañar el voleibol. Y yo aspiro a la excelencia…”, concluyó.

Javier Sotomayor

Cuando OnCuba conversó con el Príncipe de las Alturas, su restaurante tenía menos de un mes de abierto. El rostro del Soto acusa el cansancio de los madrugones, pero él sabe que tarde o temprano encamina el negocio.

Es un hombre acostumbrado al desafío: lo criticaron cuando saltó en paracaídas, cuando armó un grupo de salsa, cuando salió en una película con Perugorría, pero él disfruta cada vivencia y punto. Cuando decidió abrir un negocio, pensó armar un gimnasio, pero desechó la idea.

Tras evaluar algunas variantes, optó por el restaurante. “Ser empresario es más difícil, y eso que el deporte entraña mucho sacrificio. Claro, este trabajo tiene sus ventajas: ahora puedo beberme una cerveza, hablar con mis amigos, dedicarle más tiempo a mi familia. Fui saltador desde los 10 hasta los 34 años, y a mí ni siquiera me gustaba el salto”, confesó el monarca. Sin embargo, esa vida forjó su voluntad y la confianza de que todo saldrá bien.

A sus 45 años comienza una nueva vida, supervisando compras, menús, imagen, economía… Todavía le faltan algunos retoques al restaurante, como un rincón dedicado a exhibir fotos y objetos personales de grandes deportistas. Entre las reliquias destaca una varilla ubicada a 2.45 metros, la altura que solo él ha superado de un salto. Le recuerda que fue el mejor del mundo, y lo estimula a intentar que su restaurante esté, al menos, entre los mejores de La Habana. Una idea lo mueve: “Si triunfo, mi familia también”.Cuando OnCuba conversó con el Príncipe de las Alturas, su restaurante tenía menos de un mes de abierto. El rostro del Soto acusa el cansancio de los madrugones, pero él sabe que tarde o temprano encamina el negocio.

Es un hombre acostumbrado al desafío: lo criticaron cuando saltó en paracaídas, cuando armó un grupo de salsa, cuando salió en una película con Perugorría, pero él disfruta cada vivencia y punto. Cuando decidió abrir un negocio, pensó armar un gimnasio, pero desechó la idea.

Tras evaluar algunas variantes, optó por el restaurante. “Ser empresario es más difícil, y eso que el deporte entraña mucho sacrificio. Claro, este trabajo tiene sus ventajas: ahora puedo beberme una cerveza, hablar con mis amigos, dedicarle más tiempo a mi familia. Fui saltador desde los 10 hasta los 34 años, y a mí ni siquiera me gustaba el salto”, confesó el monarca. Sin embargo, esa vida forjó su voluntad y la confianza de que todo saldrá bien.

A sus 45 años comienza una nueva vida, supervisando compras, menús, imagen, economía… Todavía le faltan algunos retoques al restaurante, como un rincón dedicado a exhibir fotos y objetos personales de grandes deportistas. Entre las reliquias destaca una varilla ubicada a 2.45 metros, la altura que solo él ha superado de un salto. Le recuerda que fue el mejor del mundo, y lo estimula a intentar que su restaurante esté, al menos, entre los mejores de La Habana. Una idea lo mueve: “Si triunfo, mi familia también”.