Archivo por días: 3 Junio 2013

Santiago de Cuba se tiñe de “nuevo”

Santiago huele a pintura. A pintura 60 aniversario. Porque ahora esa es la coletilla que no podrá faltar a cuanto se diga y haga en esta ciudad: el cumplimiento de planes será por el 60 aniversario, las actividades y eventos saludarán el 60 aniversario, la producción de la agricultura (que no se ve), también homenajeará la fecha. Y en medio de todo, la ciudad se tiñe de “nuevo”, y las zonas relacionadas con los sucesos del 26 de julio de 1953, merecen una atención que demoró demasiado en llegar.

Y es válido. También me gustará ver remozada toda el área monumental del Moncada (tan cercana a mi casa), con su nuevas luminarias y diseños contemporáneos que a bombo y platillos a anuncian en el noticiero provincial (cuando los juegos de play off de la pelota lo dejan). Me alegra ver cómo las antiguas casas de los militares, ubicadas a un costado del otrora Cuartel Moncada (hoy Ciudad Escolar 26 de julio), renuevan sus maderas, en un acto de remodelación que no creí posible; aunque algunas enseñan bajo las tablas, la oculta necesidad de la mampostería, resguarda de la luz pública.

Repito, es válido. También mi mamá cuando se viste para una fiesta, a las cuales cada vez asiste menos, todavía impresiona por su belleza y zalamería; pero cuando regresa a la casa, al diario de limpiezas y cocina, vuelven a ellas sus aquejos de 60 años (sí, mi mamá también cumple 60 años), caen sobre su cansada estampa, con toda la furia de la lluvia que se cuela por el techo que aún le falta.

Descemer Bueno: “Ser cubano es mi suerte más grande”.

Tomado de la koladita

Para Descemer Bueno estar en su país significa una gran oportunidad de demostrar todo lo que ha aprendido y conectar con el público. “Es un sueño hecho realidad”, comentó el artista a Cubahora.

Durante la media hora que nos brindó, habló de sus años iniciales, de su forma de componer y de su disco Bueno, un fonograma con el que conquistó dos premios y el galardón de compositor del año, en el recién finalizado Festival Cubadisco 2013.

¿Qué significa ser el compositor del año?

Es la primera vez que obtengo un premio de esta altura. Yo he ganado cuatro premios ASCAP, obtenidos por tener una canción en el top ten de la revista Billboard, pero el hecho de estar en mi país y que Cubadisco, que juzga el trabajo de las casas discográficas y la calidad de los discos y los autores, me otorgue el premio como compositor del año sin dudas es muy importante para mis próximos años de carrera artística. Esto me ayuda a seguir trabajando, a seguir impulsando la música cubana a toda hora.

Yo en Cubadisco estaba como el espectador más naive de todo el teatro, desayunándome todo lo que estaba sucediendo en la música en Cuba. Algo me llamó mucho la atención: los discos de Gema Corredera, Niuver, quienes viven fuera de nuestro país, pero que son fieles defensores de la cultura cubana. Eso expresa la evolución de nuestra cultura.

¿De dónde vienen las canciones del disco Bueno?

Llegan de distintos lugares, porque el disco Bueno venía gestándose hacía mucho tiempo. Cuando en 2005 terminé con Universal Music Latin, hice muchos intentos de discos, porque quedaban muchas canciones en el aire que no sabía qué hacer con ellas, pues no se las puedes dar a otros, ya que son demasiado personales. Cuba da la oportunidad de difundir tu música por distintos medios, como la radio o TV. Aquí los artistas tienen muchas posibilidades, pero se tiene que enfrentar a un público muy duro. Me ha pasado que con cosas que me encantan, ellos las desechan, sin embargo, ya entiendo: no porque me guste, el pueblo va a aceptarlo. Eso pasa con mi carrera. He transitado por distintos momentos y por primera vez he conectado con la masa. Incluso veo que hay alegría porque existan mis canciones y eso me halaga.

¿Qué te motiva a escribir?

Me inspira la espiritualidad que puede surgir en un momento entre dos compositores. Yo nunca he escogido temáticas para hacer mis canciones, aunque puede que lo haga en el futuro, pero creo que temas como el amor y las relaciones humanas son los que más me interesa expresar a través de mis canciones.

Creo que la música está muy subvalorada en el mundo entero. No se le da el espacio necesario. Para mí la música es lo primero, es comunicación y merece una defensa. Por esa razón he tenido que luchar contra las puertas cerradas por ser músico y cubano.

¿Referentes musicales?

Todos los haitianos, coreanos, música clásica, africanos. Yo creo que soy un producto convincente de la música cubana y su mixtura.

¿Qué te lleva a empezar a componer?

Las primeras cosas que escribí las he perdido y es lo que más me duele. Yo estudié guitarra clásica y fui de los primeros que se graduó con una obra escrita. Me encantó graduarme con una pieza mía y solo la recuerdo, pero nunca la escribí. Yo tuve el deseo de componer antes de llegar al Instituto Superior de Arte, aunque nunca fui.

¿Por qué terminaste?

Ya había estudiado mucho, necesitaba salir, exponerme al mundo de la música, probarme. Además, sabía que no iba a ser un guitarrista clásico. Yo componía mucha música instrumental antes de graduarme de la Amadeo Roldán, pues teníamos un grupo Estado de Ánimo, que luego acompañó a Santiago Feliú.

Creo que la composición la traigo de los pasillos de la escuela, donde todos querían ser grandes jazzistas y con esa formación ya estaba contento. Ahora puedo decir que compartí con Steve Coleman o que impartí clases en la Universidad de Stanford con los grandes del jazz.

Siempre recuerdo cómo en Stanford me decían “Rock Star”, porque los demás del grupo eran jazzistas y yo era un “rock star”. Aquello me ponía de mal humor y no era mi intención, para nada, cantar y mira ahora mi vida. Nunca pensé que tendría la oportunidad de contactar con el público y le agradezco a los santos por eso, pues esas cosas son tan efímeras.

Cuéntanos de tu experiencia en Yerba Buena.

Con ellos aprendí mucho. Llegué en el 2000, con la idea de hacer unas canciones para Xiomara Laugart, con una visa por tres meses y estuve dos años. Pasaron cosas impresionantes en mi vida, conocí una ciudad como Nueva York, para mí es una ciudad de gente que va por una semana y se queda toda la vida. Tú nunca sabes qué te puede pasar o a quién vas a conocer. Ahí conocí a Norah Jones y Kanye West y un día me asomé por la ventana y vi las Torres cayendo.

Y por eso mi música se nutrió de esta mezcla de nacionalidades y de experiencias. La divina providencia me llevó hasta allí, para que naciera Yerba Buena, donde pude interactuar de una manera muy humana con una forma muy bárbara de consumir.

El grupo fue una oportunidad de investigar en otras músicas africanas, en la cumbia, en la música norteña. En ocasiones algunos artistas me criticaron por mezclar la música cubana, pero esa era mi intención: aprender.

Me fui de Yerba Buena después de un trabajo muy bonito y serio. Fundé mi primer grupo 7 Rayos con el que saqué el único disco antes de Bueno. Salió en 2005 y le cayó encima toda la fuerza de la música urbana del momento, el reguetón. En este fonograma lo mismo hay una balada que una salsa, fue más un experimento.

Por eso hice tantas cosas hasta lograr este disco, Bueno, que es el resultado de saber cuál va a ser mi carrera.

¿Cómo es el trabajo de colaboración con músicos cubanos y extranjeros?

Llevo muchos años haciendo colaboraciones en el jazz y es una suerte poder llegar a otro país y ser capaz de comunicarte con otros músicos. Eso sucede cuando empiezas a verte como el eje que puede llegar a impulsar las cosas. Lo digo porque los músicos en ocasiones nos vemos desde un punto de vista en el que se cree que solo son cantantes, pero podemos desarrollarnos y llegar a ser artistas, que es lo que ha pasado con mi vida.

Componer canciones y cantarlas…

Yo he estado en lugares donde la gente no sabe que soy el compositor de Lloro por ti, Cuando me enamoro, No me digas que no, Ayer, entre otras. Pero no solo he escrito para Enrique Iglesias, sino también para Luz Casal, Thalía, Luis Fonsi.

¿Cómo es escribir con músicos como Enrique Iglesias?

Componer con Enrique Iglesias y participar en su equipo año tras año para mí tiene un valor muy grande. Él me decía: “yo no soy el mejor cantante, yo soy uno de los que mejor escoge sus canciones”. De eso he aprendido. Por eso tengo que decir que Enrique es uno de los que más me ha impulsado a empezar mi propia carrera.

Y por eso pienso lo mismo que él, aunque no sea un gran cantante, sí puedo empezar a cantar mis canciones y llegar a la gente.

¿Qué se siente al ser reconocido en Cuba?

Lograr identificarme con las personas lo he aprendido en Cuba. Una de las suertes más grandes que he tenido es ser cubano y haber transitado por todas las dificultades en la historia de mi país. Siento que no solo vengo de lo que soy capaz de ser ahora, siento que fui mambí, uno de esos músicos ambulantes. La historia la siento muy enraizada a mi forma de ser y escribir.

Creo que he llegado al corazón de las personas y eso es un logro. Yo soy universalmente religioso y por eso respeto las creencias de todos. Tal vez por eso mi música llega a tantas personas diferentes. Creo que el pueblo es el policía, el aduanero, el doctor, el que no sabe nada, uno no se plantea llegar a cada una de esas personas, ellas llegan a ti.

Koro: Una curiosa enfermedad

El Koro es una extraña enfermedad mental típica de la cultura China, India y del Sudeste asiático producto de la cual los afectados llegan a creer que el pene se les está acortando e introduciéndosele progresivamente dentro del abdomen.

Según un estudio publicado hoy por la revista digital española Muy Interesante se conoce como síndrome de retracción genital, y la angustia del paciente le lleva a creer que finalmente le causará la muerte.

Se acompaña de ansiedad grave y ataques de pánico, e incluso en ocasiones de esquizofrenia paranoide. Suele afectar a varones jóvenes y de mediana edad.

En ocasiones se da también en mujeres, que temen que los labios de la vulva, los pezones o los pechos se retraigan hacia el cuerpo.
Normalmente, cuando los enfermos de Koro entran en estados de pánico son capaces de llegar a extremos inimaginables con tal de detener esa retracción de su miembro, ya sea mediante acupuntura o métodos algo más radicales, como pesos colgantes u otras barbaridades, indicó la fuente.
Aunque el síndrome tiene su origen en China y se encuentra principalmente en el sudeste de Asia, existen casos raros y aislados de koro padecidos por personas de origen étnico de todo el mundo. En ocasiones se presentan en forma de epidemias en países endémicos.

Según cuenta la creencia popular en 1967 hubo un brote en Singapur, donde miles de hombres llegaron a pensar que sus penes habían sido robados.
En entornos culturales diferentes, se han producido episodios de histeria colectiva de Koro registrados en naciones africanas.

Aunque resulte realmente sorprendente este trastorno se considera una patología psicosomática con un origen cultural que suele ser de corta duración y suele tener una respuesta positiva a las explicaciones racionales.

El término original significa “cabeza de tortuga”. En China, se conoce como shuk yang, shook yong y suo yang; jinjinia bemar (idioma asamés); o rok-joo ( Tailandia)
Curiosa de verdad.