Santiago de Cuba se tiñe de “nuevo”

Santiago huele a pintura. A pintura 60 aniversario. Porque ahora esa es la coletilla que no podrá faltar a cuanto se diga y haga en esta ciudad: el cumplimiento de planes será por el 60 aniversario, las actividades y eventos saludarán el 60 aniversario, la producción de la agricultura (que no se ve), también homenajeará la fecha. Y en medio de todo, la ciudad se tiñe de “nuevo”, y las zonas relacionadas con los sucesos del 26 de julio de 1953, merecen una atención que demoró demasiado en llegar.

Y es válido. También me gustará ver remozada toda el área monumental del Moncada (tan cercana a mi casa), con su nuevas luminarias y diseños contemporáneos que a bombo y platillos a anuncian en el noticiero provincial (cuando los juegos de play off de la pelota lo dejan). Me alegra ver cómo las antiguas casas de los militares, ubicadas a un costado del otrora Cuartel Moncada (hoy Ciudad Escolar 26 de julio), renuevan sus maderas, en un acto de remodelación que no creí posible; aunque algunas enseñan bajo las tablas, la oculta necesidad de la mampostería, resguarda de la luz pública.

Repito, es válido. También mi mamá cuando se viste para una fiesta, a las cuales cada vez asiste menos, todavía impresiona por su belleza y zalamería; pero cuando regresa a la casa, al diario de limpiezas y cocina, vuelven a ellas sus aquejos de 60 años (sí, mi mamá también cumple 60 años), caen sobre su cansada estampa, con toda la furia de la lluvia que se cuela por el techo que aún le falta.

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