El murciélago de los Bacardí

Tomado de Santiago en mi

En 1862, después de tanto experimentar con la destilación de rones, Facundo Bacardí Massó dio con la fórmula de un ron que con los años se convertiría en el más afamado del mundo. Para la producción y comercialización del nuevo ron, los hermanos Bacardí Massó (Facundo y José) compraron, ese mismo año, un alambique nombrado “El Marino”.

Cuentan que al entrar por primera vez a la destilería, la esposa de don Facundo, Lucía Victoria Moreau (para algunos Amalia Victoria), se percató del gran número de murciélagos que habitaban las añejas vigas y sin pensarlo mucho propuso que fuera este el símbolo de la nueva bebida.

A los murciélagos se les veía en la tradición como símbolo de salud, fortuna y unidad familiar, lo que para la familia Bacardí se cumplió ampliamente pues el negoció fructificó (no sin sus altas y bajas), llegando a ser una de las familias más acaudaladas de la época y manejando en la actualidad un capital que sobrepasa los varios miles de millones de dólares. Desde su creación asimismo, el negocio ha permanecido como un negocio familiar y privado.

Muchos ven también en la propuesta de doña Lucia Moreau una inteligencia pragmática pues un logotipo fácilmente reconocible podía ser identificado incluso, por el gran número de analfabetos que en el siglo XIX, podían ser clientes en potencia de la bebida.

El murciélago de los Bacardí: el logotipo que identifica a la famosa marca de Ron

La tradición del Ron Bacardí ha sido transmitida de generación en generación guardando siempre el secreto de la fórmula lograda por el primero de los Bacardí en estas tierras santiagueras.

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