Amuletos y talismanes en el imaginario social cubano

Por: Gerardo E. Chávez Spínola
Fuente: CUBARTE

En su cotidiana y eterna búsqueda de significados, el ser humano muestra extraordinaria tendencia a elaborar valores con gran multiplicidad de formas. Entre estas ha estado siempre incluida, la convicción que las leyes naturales pueden alterarse mediante conocimientos, facultades, rituales y procedimientos especiales, de carácter sobrehumano y preternatural.

Dentro de la extrema variedad y complejidad de tradiciones utilizadas por los más diversos grupos humanos que han habitado nuestro planeta, siempre estuvieron presentes aquellos, cuyas doctrinas aseguraban la posibilidad de obtener el conocimiento y la comprensión de los secretos que rigen las leyes de la naturaleza. De esta manera todo un repertorio de objetos, conceptos, procedimientos y rituales, fueron perdurando y modificándose a través de los tiempos y las generaciones, hasta quedar instalados en el imaginario colectivo de los grupos sociales practicantes de estas creencias. Entre los significados más típicos y distintivos de estas corrientes de pensamiento, han tenido gran difusión los símbolos y en paralelismo con ellos, preferencia universal los amuletos y talismanes.

Diferencias entre amuletos y talismanes

Muchas pueden ser las interpretaciones y variadas las definiciones conceptuales, que al paso de los siglos se han insertado en el imaginario social cubano, sobre las diferencias entre amuletos y talismanes. Es muy posible que para los no adentrados en estas materias, signifiquen más o menos la misma cosa, pero quienes tienen ya algún entendimiento sobre estas creencias, conocen muy bien sus diferencias.

De esta manera, en el consenso más generalizado para los informados, el amuleto tiene un propósito muy general y puede utilizarlo cualquiera. El talismán preferentemente se confecciona por un entendido. Ya sea un sacerdote de culto religioso (o cualquier otro “maestro de artes místicas”, según la línea de pensamiento que se trate). El talismán se crea para un propósito muy específico y generalmente para una persona en particular. Aunque también es posible la confección de talismanes por practicantes y seguidores, más siempre bajo indicación, o recetas creadas por quienes poseen mayor conocimiento.

Así los cubanos hemos mantenido a lo largo de toda la historia vivida como pueblo, muchas de las tradiciones que nos legaron nuestros ancestros. Algunas ya se han perdido, con el paso de los tiempos y las generaciones. Otras perviven casi sin darnos cuenta, en las profundidades de ese inconsciente colectivo, que nos hace ser como somos y no como creemos que los demás quisieran vernos; o viceversa.

Amuletos tradicionales cubanos

Al igual que en casi todas partes del mundo, en Cuba la función de un amuleto sería la de alejar las malas influencias, la mala suerte, los malos ojos y por el contrario, atraer todo lo positivo: amor, fama, fortuna, salud, prosperidad y seguridad. De esta manera, tal y como se han venido insertando desde hace ya algunos siglos, en el imaginario social de algunos de los grupos humanos que integran la población y siguen estás tradiciones, teníamos amuletos para:

Atraer la Buena Suerte

La Herradura

La herradura de hierro, algunas veces forrada con cinta roja, otras simplemente descubiertas en el metal, suele colocarse en muchas casas cubanas usualmente detrás de la puerta. Los más viejos decían, que debía haber sido usada para que conservase su poder. Según dicta la tradición popular, las puntas han de estar hacia abajo, para que surta verdadero efecto. Algunas veces, los más creyentes en este amuleto, le llevan encima en minúsculas réplicas con cadenas al cuello, o en pulseras como adorno femenino.

Los Elefantes

Para la buena suerte también es muy común en algunas las casas cubanas, colocar en algún lugar de la sala un elefante de cerámica, o una manada de ellos, pues algunos piensan que esto multiplica el efecto. Pero debe tenerse buen cuidado que los paquidermos queden colocados con los fondillos hacia la puerta de entrada de la casa, que es como la creencia popular indica que ejercen su efecto benefactor.

Contra las brujas en Cuba

Desde la época colonial y hasta bien entrada la etapa republicana, en algunas regiones rurales de Cuba, las brujas llegaron a ser especialmente temidas, porque se decía que gustaban de llevarse a los niños pequeños para chuparles los ombligos, especialmente si no estaban bautizados. Esto trajo por consecuencia el desarrollo todo un repertorio de protecciones contra las brujas (1).

Brujas, impedir su entrada

Hace mucho tiempo atrás era creencia popular campesina, colgar tijeras abiertas detrás de la puerta. Para alejar las brujas, e impedir que entren en la vivienda.

Brujas, impedir sus daños

También en aquellos tiempos, era muy común colocar una tijera debajo de la almohada de los niños pequeños, para impedir que las brujas se los llevasen, o que les chuparen la sangre por el ombligo, como era de común creencia entre los habitantes de los campos cubanos (2).

Brujas y visitas, alejarlas

Era costumbre además, colocar la escoba detrás de la puerta para que no entrasen brujas. En campos y ciudades de toda Cuba, todavía muchos tienen la certeza que, colocando una escoba detrás de la puerta con las celdas hacia arriba, puede alejar visitas indeseables.

Proteger del mal de ojos

En casi toda Iberoamérica y por supuesto, en el imaginario social cubano, para una gran parte de la población, el mal de ojo consiste en la descarga de un determinado fluido magnético, proveniente de una persona que profesa sentimientos de odio, o de envidia, lanzado de manera consciente o inconsciente, con el potencial suficiente, como para ocasionar un estado de desequilibrio energético (malestar-enfermedad), en la persona que lo recibe. Las tradiciones populares han difundido un extenso repertorio de remedios para este mal, entre los cuales se encuentran conocidos amuletos:

El Azabache

Es común en estas tierras del Caribe insular, colocarle un azabache a los bebitos, aunque generalmente es usado por niños y por las mujeres hermosas como resguardo. Es creencia popular, que si el azabache se parte o desarma sin causa aparente, significa que alguien trató de hacer mal de ojos a quien lo porta y el amuleto cumplió su función, al absorber las energías malignas (3). De inmediato se le suministra otro.

Los Ojitos de Santa Lucía

Delicadas prendas en forma de un par de ojos, confeccionadas habitualmente en metal dorado o plateado, para colgar de una cadenita en el cuello, o como prendedor en la ropa, que de hecho simbolizan los “ojitos de santa Lucía”, como se les conoce por la población seguidora de estas creencias. Generalmente en Cuba se utilizan junto al azabache y se agrega al conjunto una cuentecilla roja, que en este caso simboliza al coral rojo (actualmente en veda permanente como protección a la especie), también amuleto contra el mencionado maleficio (4).

Los cayajabos

Desde el México prehispánico ya era utilizada, y en Cuba aun se usa, la semilla de “cayajabo” (Canavalia cubensis), conocida como “mate” en La Ciudad de La Habana, como protección contra el mal de ojo. El cayajabo es planta leguminosa trepadora de la familia de las papilionáceas, que tiene forma de enredadera alta, común en los bosques de montaña de todo el país, cuya vaina contiene éstas semillas rojas, muy duras, con una lista negra a lo largo del grano (5).

Con toda intención se han mostrado en éstas referencias anteriormente brindadas, algunos amuletos de gran aceptación no solo en Cuba, sino en toda Iberoamérica, por no decir en gran parte del mundo. A continuación se presentan algunos talismanes, de manera que se tenga buena cuenta de sus diferencias. Aunque es bueno advertir, que en el argot popular, en la mayor parte del territorio, no se les conoce como talismanes, sino que poseen diversas denominaciones, según el nivel instructivo, la tendencia cultural, preparación y creencias de cada cubano.

Talismanes cubanos, polvos y almohadillas

Aunque en Cuba realmente existen talismanes fabricados de un objeto unitario, como ocurre en el resto de Latinoamérica, el Caribe y gran parte del mundo, las tradiciones que nos han legado las corrientes de pensamiento afrodescendientes y en parte también las españolas, han hecho más frecuentes el uso de polvos y almohadillas con los mismos propósitos. En el imaginario popular cubano, existe un repertorio gigantesco de estos “atractores”, de entre los cuales se encuentra esta pequeña muestra.

Talismanes atractores del sueño

Sueños buenos, obtenerlos

Consiste este talismán en una pequeña bolsa de de tela, dentro de la cual se guarda un polvo macerado, conteniendo: 9 pétalos de rosa roja; 6 hojas de manzanilla; 4 hojas de romero; 1 estrella de anís; 6 hojas de artemisa secas; una nuez de clavo de olor y 6 hojas de menta. Este atractor debe guardarse dentro de una bolsa plástica cerrada, para que conserve sus propiedades, de la cual se extrae unas horas antes de dormir, para colocarlo cerca de la cabecera de la cama y sus olores guarden el sueño. Al despertarse en la mañana, se deposita de nuevo en la bolsa plástica.

Pesadillas, prevenirlas

Un huevo de gallina cuya cáscara se lava bien con agua fría, en la cual se escribe por fuera el nombre de la persona con pesadillas frecuentes. Se debe colocar en un recipiente seco y colocarlo debajo de la cama donde duerme quien se va a proteger. Si a la mañana siguiente, el huevo tiene grietas o está roto, deséchelo y repita lo mismo con otro, hasta que no presente más rajaduras y cesen las pesadillas.

Talismanes protectores

Robos, impedirlos

Busque un diente de ajo grande, una ramita de enebro, otra de romero bien tierna y otra de saúco. Amarrarlo todo con una cinta roja y colgarlo en la parte interior de la puerta de entrada a la casa.

Relaciones (de pareja), mantenerlas

Colocar tres hojas de magnolia bajo el colchón. Debe hacerse antes de las doce de la noche, mientras hay luna nueva.

Talismanes con influencias mágico-religiosas

Aunque en Cuba, como ya se dijo anteriormente, no se acostumbra a llamarles talismanes, la confección de este tipo de aprestos ha sido siempre tarea de quienes tienen la preparación adecuada. Dentro del extenso abanico de creencias que se integran en lo que hoy se dado en llamar Religiosidad Popular, son ampliamente utilizados. Los sacerdotes de cultos afrodescendientes que se practican por diversos grupos de la población, son llamados “babalaos” (padres de los secretos), sus prácticas tienen carácter mágico-religioso, y se apoyan mucho en este tipo de “trabajos”, que casi siempre se realizan con elementos naturales, cada cual con sus contenidos específicos y su requisito ceremonial particular. A pesar de que existen muchas líneas de pensamiento diferentes, todas tienen en común el aspecto simbólico y se tiene muy en cuenta que la fórmula utilizada, se adapte a la persona a quien va destinada, requisito fundamental para el buen desempeño de los objetivos deseados.

Sin carácter profesional, ni religioso y solo con fines demostrativos, una pequeña muestra de este tipo de aprestos se muestra a continuación.

Éxito, lograrlo

En la Regla de Ocha (Santería cubana), Eleggua es el dueño de los caminos. Con potestad para cerrarlos o abrirlos. Bajo su consideración, para abrir los caminos del éxito a una persona, se mezclan: maíz tostado, carne ahumada, pescado ahumado, manteca de corojo, miel de abejas, ginebra, abrecaminos (polvos) y vencedor (polvos). Se cortan cuatro pedazos de papel cartucho, si se tiene un deseo específico, debe escribirse en cada uno de estos trozos de papel. Después debe colocarse en cada uno de ellos, un poco de esta mezcla y se ovillan en cuatro pequeños envoltorios. Se hace limpieza del cuerpo de la persona con estos paqueticos, comenzando por la cabeza y terminando por los píes, al llegar aquí, se dejan en el suelo. Luego se llevan a un lugar, donde las calles tengan cuatro esquinas y se deposita uno en cada esquina.

Alcoholismo, rescatar a una persona amada

En un pedazo de tela blanca se escribe el nombre completo y la fecha de nacimiento de la persona alcohólica sobre la consideración de Obatalá. Se le vierten polvos “Paz y Armonía” y “abrecaminos”. Después se envuelve y ovilla con hilo blanco, manteniéndolo por ocho días frente a este oricha. Al noveno día se le vierte bebida alcohólica, se le da candela y se dice: “según las llamas consuman el maleficio, que también me devuelvan a mi ser amado”.

Muerto que molesta, alejarlo

Sobre la consideración de Babalú se escribe en papel: “Viejo Lázaro, aleja de mi camino a los muertos que me importunan”. Se le hecha polvo Espantamuerto y Aléjate de mí. Se dobla bien el papel y enrolla con hilo blanco y azul unidos (trenzados), hasta cubrirlo todo. Se forra con tela blanca y se presenta a Osaín, por espacio de diez días. Al onceno, se entierra en patio o terreno vacío, de la manera más secreta posible, para que nadie lo saque.

Amuletos, talismanes, arquetipos, brillos y reflejos

Como es de conocimiento general, muchos piensan que estas creencias basadas en el dominio de leyes naturales mediante artes, facultades, rituales y procedimientos especiales de carácter preternatural, solo son inútiles supersticiones de mentalidades muy atrasadas. Otros sin embargo, con una mirada más abierta y desprejuiciada han comenzado a intuir, que dentro de muchas de estas tradiciones, solapados celosamente bajo el manto devocional, hay algo mucho más interesante y poderoso.

En realidad, ensalmos, plegarias y conjuros (6); hechizos, brebajes y filtros; amuletos y talismanes, han sido siempre procedimientos y prácticas cuyas motivaciones, están fuertemente ligadas de alguna manera a experiencias humanas básicas, que cualquier individuo puede llegar a experimentar en su vida. Más allá de la época, la creencia que profese, el sexo, la raza, o grupo social al cual pertenezca: amar, temer, crear, poseer, proteger, destruir, odiar, dominar, son esquemas convertidos en energías inconscientes, que buscan realizarse y primero, lo hacen habitualmente por medio de símbolos. Para algunos estudiosos de estas materias, esto les coloca por analogía en intima familiaridad con el concepto del arquetipo (7). Extraordinaria equivalencia que les permite la posesión de similares dominios y potestades.

Hay una mirada para la cual, un Hilo de Oro parece ensartar todas las creencias del mundo. Amuletos y talismanes sirven hoy como pretexto, para tratar de mostrar una de las hebras de este imbricado, sutil, eterno, místico e invisible. Pero curiosamente y como siempre ocurre, el finísimo sirgo extraído de su hilván, podrá ser vislumbrado en su profunda realidad, solo por aquellos quienes tienen ojos preparados para verlo. Los demás, solo estaremos recreándonos embobecidos, con hermosos y deslumbrantes brillos y reflejos.

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