José Daniel Ferrer: El que me haga sombra ¡Se va!

LA CHINA

No se si es un mecanismo de defensa o si se trata de supervivencia en un medio donde la que vale es la ley del más fuerte. Y si no es el más fuerte, al menos debe ser, la de quien por razones equis tenga la autoridad.

Lo cierto es que a José Daniel Ferrer García, líder de la llamada Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) en Santiago de Cuba, comenzó a molestarle la “valentía” y la capacidad para pensar en las consecuencias de las acciones de este grupúsculo, del activista Daniel Barriel Sanjurjo y por ello, lo expulsó.
Según me cuentan Sanjurjo estaba ganando protagonismo entre los miembros de esta organización, llegando a convertirse en uno de los coordinadores de más poder de convocatoria, con cualidades para ejercer el liderazgo y cuestionar las decisiones que no le parecieran acertadas. Igualmente, cuenta con el apoyo de no pocos “luchadores pacíficos” y consiguió aglutinar más activistas que otros cabecillas. Ese fue su error y justo ahí, su proceder se convirtió en amenaza.

Ferrer García no dudó en llamarlo a contar. Lo desacreditó delante de sus compañeros, le profirió un sinfín de acusaciones y entre ellas; la más significativa y que en estos momentos se ha convertido en un patrón de su conducta: lo catalogó como agente de la seguridad del Estado. Así, con esta justificación disfrazada de buenas intenciones, Sanjurjo dejó de formar parte de la mencionada agrupación. “Él pone en riesgo la integridad de UNPACU”, fue finalmente su sentencia.
Según me cuentan Sanjurjo estaba ganando protagonismo entre los miembros de esta organización, llegando a convertirse en uno de los coordinadores de más poder de convocatoria, con cualidades para ejercer el liderazgo y cuestionar las decisiones que no le parecieran acertadas. Igualmente, cuenta con el apoyo de no pocos “luchadores pacíficos” y consiguió aglutinar más activistas que otros cabecillas. Ese fue su error y justo ahí, su proceder se convirtió en amenaza.

Ferrer García no dudó en llamarlo a contar. Lo desacreditó delante de sus compañeros, le profirió un sinfín de acusaciones y entre ellas; la más significativa y que en estos momentos se ha convertido en un patrón de su conducta: lo catalogó como agente de la seguridad del Estado. Así, con esta justificación disfrazada de buenas intenciones, Sanjurjo dejó de formar parte de la mencionada agrupación. “Él pone en riesgo la integridad de UNPACU”, fue finalmente su sentencia.

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