No les cederemos ni un tantico así

Texto y fotos: Carmelina Pérez Ruiz

Desde hace un tiempo, la mal llamada disidencia, -para mí, mercenarios asalariados al servicio del imperio- cree erróneamente que el pueblo los apoya y no son capaces de reconocer que cada vez que intentan sacar un pie salen trasquilado.
Pero, quienes realmente son ellos, pues, en su mayoría son delincuentes y presos comunes que encuentran en la subversión una vía de ganar dinero fácil, lo único que hacen es decir mentiras y calumniar a la Revolución y a sus dirigentes, y en cambio obtienen un mísero salario, por su deslealtad.
En ese grupúsculo también se encuentran las damas de blanco, ¡que lástima! hallan escogido ese color tan puro, y que siempre ha simbolizado la paz y la pureza para su identificación, personas inescrupulosas que venden su alma al diablo por prebendas.
Hoy estas mercenarias trataron de mancillar el suelo patrio, pero los vecinos del Consejo Popular Altamira salieron a dejar bien claro que esos elementos no tienen cabidas en nuestra sociedad.
El pueblo enardecido las descaracterizó, y puso de manifiesto quiénes son realmente: manipuladoras, sin convicción, capaces de hacer cualquier cosa con tal de lograr su objetivo, ganar dinero fácil.
Qué pena, mientras Bertha Soler, pasea por el imperio y otros países que le hacen el juego, y recibe la mejor parte, estas marionetas reciben las migajas, y muchas han pedido hasta su renuncia, entonces creen ustedes que tienen un ideal y una posición política, claro que sí, ellos tienen un ideal los DÓLARES que vienen del norte.
Pero que no le quede dudas que siempre encontraran opiniones como estas:
Inés María González Beltrán, trabajadora, dijo: “Estamos enfrentando las acciones mercenarias de las damas de blanco, aquí estamos para no cederle ni un tantico así, y que sepan que la calle es para los revolucionarios y que Cuba es para los cubanos de buena voluntad. Abajo la gusanera, por la Revolución hasta la vida, hay que defenderla hasta con las uñas, siempre luchando por el mejoramiento del pueblo, y la construcción del socialismo, no podemos permitir que los apátridas y mercenarios del imperio se dediquen a dar una imagen que no es”.
Mariano Borrero, estudiante, manifestó: “Vivo por aquí, llegaba se la escuela, y cuando me enteré de lo que sucedía, y vine a repudiar al grupo de mercenarias que están encerradas ahí y que trataron de hacer provocaciones en la comunidad para desestabilizarla, pero no se lo permitiremos”.
Dalila García Carbonell, estudiante: “Estoy aquí defendiendo mi pedacito de tierra, en el Consejo Popular Altamira, y demostrarle al imperio que la juventud santiaguera está dispuesta a defender las conquistas que tenemos”.
Idalia Cobas Martínez, trabajadora: “En mi puesto, hoy la Patria me necesita en la calle, para repudiar a las mercenarias damas de blanco, que no acaban de entender que cuba va a seguir siendo libre, y no le permitiremos que desestabilicen el barrio”.
Rafaela Isaac, presidenta del Consejo Popular: “Estoy defendiendo mi Revolución, mi ciudadanía, mi territorio, para mantener la Revolución.
Maiquel Turcas Tejera, trabajador por cuenta propia: “Todos son unos descarados; yo le ponía un ejemplo a ellos, aquí en Cuba me operaron de un cáncer que tenía en la cara sin que me costara un medio, si hubiera sido en los Estados Unidos, cuántos pesos hubiera tenido que pagar, aquí en Cuba tu andas como quiera, y no pasa nada. Yo me quité de allí porque sino yo tumbo la puerta, deseos no me faltaron de pegarle dos puñetazos, pero, no vale la pena, aquí no se ve lo que no se quiere ver. Esto es Cuba Libre, tengo un taxi que me recoge gratuitamente todos los lunes para recibir asistencia médica. Estuve fuera del país, a mí no hay quien me haga cuento, yo sé cómo es eso en el exterior, por lo tanto ¡Viva Cuba libre, como dijo el General Antonio Maceo, con el machete en la mano al degüello para cualquiera que intente mancillar la Patria.
Leonardo Ibar Guerra, jubilado: “Soy combatiente, si tengo que volver a empuñar las armas, seguro que estaré en primera línea, defendiendo nuestras conquistas”.
“Estoy transplantada de un riñón, hace seis años me operaron, sin que me costara un medio, hoy por hoy, soy revolucionaria; me siento muy bien en Cuba, soy una persona enferma, y me siento atendida por el Estado, disfruto de una dieta de carne y leche. Estos contrarrevolucionarios lo que dan es asco. Yo soy descendiente de mambí, y me considero igual que ellos. Tengo un hijo con problemas mentales, sin embargo tiene un trabajo honrado, y nos dan una mantención a los dos, por lo que seguiré defendiendo a la Revolución y a sus dirigentes, los mercenarios que se recojan porque aquí no tienen espacio, y lo seguiremos repudiando”. Dijo Isabel Cebreco Rodríguez, pensionada de la seguridad social.
Y este pueblo en la calle lo dice todo los cubanos a pesar de las carencias y limitaciones que tenemos de todo tipo vamos a seguir defendiendo la Revolución, estos mercenario al servicio del imperio en Cuba libre no tienen cabida, porque la linda tierra cubana es para los revolucionarios que seguimos construyendo el socialismo, porque tenemos la seguridad de que un mundo mejor es posible.

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