Davisín y las bondades de una revolución para todos

Hoy quiero compartir con ustedes las vivencias de una madre y su pequeño, que por esos encontronazos que nos da la vida, su bebe vino al mundo con una rara enfermedad.
Yulia, colega de la TV santiaguera, ha tenido la bondad de en su blog escribir sobre su pequeño y compartir de sus experiencias con compañeros e internautas de cómo Davisín va creciendo lleno de amor y esperanzas a pesar de sus limitaciones.
Este es uno de esos trabajos donde reconoce la suerte de que Davisín naciera en Cuba.
p1013712-225x300dd22222222222Hoy al ver a mi pequeño bebé jugar con su carrito tomándolo con ambas manos e intentar movimientos tan difíciles para él como rolar y reptar, me di cuenta de sus avances, pequeños y casi imperceptibles, frutos del amor y apoyo familiar, pero también del sistema de salud cubano. Un sistema perfectible mas con grandes resultados, donde no necesito ingresos millonarios para acceder a servicios costosísimos en cualquier lugar del mundo.

Recordaba la primera vez que asistió a la sala de rehabilitación de mi localidad, el cariño que hasta ahora le profesan todos allí, las atenciones de sus neurólogas que ante cualquier duda de mi parte acceden sin reparos, la ternura de su genetista al explicarme las características de enfermedad. También vienen a mi mente las visitas de la defectóloga y la especialista del Centro de orientación y diagnóstico quienes se empeñan en enseñarle nuevas habilidades en materia de conocimiento a mi Davisín.

DavTodo ello me reconforta, pese a estar conciente de su estado de salud, porque vivo en un país que se preocupa por su gente y sobre todo por sus niños. Y esto no es drama para una telenovela ni autocomplacencia. Son reflexiones para continuar luchando por la construcción de una sociedad mejor. Y quien les dice esto es alguien que tropieza en su andar cotidiano con males que hay que acabar de desterrar de este país, como el burocratismo y la falta de humanidad, la morosidad y la falta de ética.

Pero a la vez una cubana de a pie que ve y vive la realidad de esta isla, y tiene la posibilidad de percatarse de que esas manchas jamás llegarán a ensombrecer las bondades de esta revolución que es para todos.

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