Archivo por días: 13 Septiembre 2014

Dinorah, la bordadora de

Dinorah, la bordadora de Fidel

Por Rosa Miriam Elizalde

32bHace unos días navegando buscando en la red encontré esta bella reseña de dos personas que han permanecido en el anonimato y sin embargo su labor siempre ha estado a la vista de todos, en los hombros del hombre más justo y noble del mundo, Fidel Castro, y se las dejo en mi blog para que las conozcan.
El nombre que aparece en su carné de identidad es Lucía Lucinda Betancourt Montenegro, pero para “su familia, sus íntimos y El Jefe” ha sido toda la vida “Dinorah, la bordadora”. Tiene 83 años cumplidos, de los cuales lleva más de 50 bordando los grados de Comandante en el uniforme verde olivo de Fidel Castro -“y en la camisa de hilo que él usaba por debajo del uniforme”, aclara.
Antiguamente, no era excepcional que los niños se inscribieran al nacer con tres nombres, pero luego en el registro oficial apareció solo con dos. Faltó el tercero en la lista, justo como la llamaron siempre su madre y su hermana Raquel, el núcleo de su familia criada en Luyanó, un barrio periférico de La Habana.
Dinorah y Raquel asistieron a la apertura de una exposición del fotógrafo y camarógrafo Roberto Chile, en el Memorial José Martí, de La Habana, dedicada al cumpleaños 88 del líder de la Revolución cubana, que se celebró este 13 de agosto. Entre los cientos de asistentes que se apretujaron en la sala, estaban algunos de los colaboradores anónimos de Fidel Castro desde los primeros días de la llegada del Ejército Rebelde a la capital de Cuba en 1959 –escoltas, choferes, secretarias-taquígrafas-, muchos ya ancianos, gente humildísima y desconocida que poblaron desde muy jóvenes el Palacio de la Revolución, y que lo acompañaron hasta la enfermedad que alejó a Fidel de la dirección del Partido y el Estado cubanos en 2006. Dinorah entre ellos.
“En 1960 llegó a mi casa un escolta de Fidel. Alguien le había dado una referencia de nosotras, porque mi hermana y yo aprendimos el oficio de mi madre, y con eso nos ganábamos la vida. Él traía un uniforme y me pidió que le bordara los grados de Comandante. Yo no era nadie; qué honor”, se emociona.

En aquel momento el dibujo sólo contemplaba el rombo rojo y negro, con la estrella blanca en el centro, que comenzó a llevar al Triunfo de la Revolución. “Años después, al dibujo original se le incorporaron las dos ramitas. A mí me lo traían trazado en el uniforme, pero no siempre la línea estaba bien hecha”, admite. Su hermana Raquel tercia en la conversación: “Muchas veces la estrella venía con las puntas de diferentes tamaños, y para Dinorah todo tiene que ser perfecto.… Y es la campeona en estrellas.”
Si el rombo de Comandante con sus ramitas se distingue no es sólo por la precisión de este bordado, sino por la superficie exacta y colorida. “Utilizo hilo de algodón 50 mercerizado, que da ese acabado brillante” –explica-. Por supuesto que hay pocas actividades creativas menos instantáneas que el bordado: este tarda tres horas en armar a golpe de pespunte y punto de pasado, que se trabaja siempre con un mismo movimiento de derecha a izquierda con puntadas verticales. “A veces llegaban y me decían: ¡Esto es para ayer. El Comandante se va de viaje mañana!, y yo me quedaba bordando hasta la madrugada.”
En 1986, la bordadora se jubiló, pero siguió en la casa hilando los grados de Fidel, y luego los de Raúl Castro. Raquel apunta otro dato: los bordados de Dinorah han ido hasta el cosmos. “Sí, bordó toda la ropa de Arnaldo Tamayo (el primer cubano que voló al espacio, el 18 de septiembre de 1980, en la Soyuz 38). Esas banderitas cubanas que vimos en la televisión eran de Dinorah”.
Dinorah vio a Fidel frente a frente solo en una ocasión. Ocurrió en 1995, cuando se le entregó un diploma a los empleados de Palacio que llevaban más de 30 años de trabajo junto al Comandante. “El me dio el diploma, tengo la foto”, sonríe. “Una vez me enfermé y no pude trabajar los grados. Pensé: ‘ni sabe quién yo soy, no importa, otra compañera lo hará por mí’. Una persona me contó que había entrado a una reunión, y oyó cuando él dijo: ‘Esto no me lo bordó Dinorah’. ¡Qué lindo! Él sí lo sabía, él sabe quién es Dinorah, la bordadora”.
El 17 de mayo de 1959 Fidel firmó la Ley de Reforma Agraria en el lugar desde se transmitía Radio Rebelde. Lleva ya el grado de Comandante bordado en su uniforme verde olivo. Foto: Archivo de Granma

(Tomado de La Jornada, México)

¡A comer maní!

Por Aloyma Ravelo

Estudios realizados en los últimos tiempos subrayan que el consumo de maní o cacahuate —como le llaman en otros países— es fenomenal para proteger el organismo de males que se asocian a enfermedades cancerígenas y coronarias.
El investigador Steve Talcott, de la Universidad de Florida, quien ha pasado años estudiando este riquísimo fruto seco, afirma que el maní tiene gran cantidad de antioxidantes y supera con creces a muchas frutas y verduras.
Otras investigaciones recomiendan que si se consume en combinación con ensaladas de vegetales, tiende a potenciar sus valores para la salud. Indican, igualmente, que las personas a dieta para perder peso deben ingerirlo con moderación, pues contiene calorías que podrían afectar los resultados.
Por último, una recomendación: compra aquellos que venden sin sal para quienes padecen de presión alta, aunque lo ideal es adquirir el producto en el mercado y cocinarlo en casa. Este proceder no solo abarata su precio, sino que se dispondrá de mayor cantidad para añadirlo a pudines y dulces en general.
La madre naturaleza nos brinda este alimento tan beneficioso, aprovecha su valor nutritivo y los aportes que puede ofrecer a tu salud. Recuerda que el consumo debe ser moderado para disfrutar al máximo de sus propiedades.
Razones para consumir maní
• Es una fuente alta de proteínas: 30 gramos de maní contienen alrededor de siete gramos de proteína.
• Es de bajo índice glucémico (IG), con pocos hidratos de carbono, los cuales son complejos, y una alta cantidad de fibra. Es digerido y absorbido lentamente en el flujo sanguíneo, al consumirlo no se eleva de manera inmediata la cantidad de azúcar en la sangre, por lo que es una buena opción para las personas diabéticas.
• Contiene arginina, un aminoácido conocido como precursor del óxido nítrico, el cual es importante por ser un potente vasodilatador que ayuda a relajar las paredes de las arterias e inhibe la acumulación de plaquetas, evitando complicaciones cardiovasculares. Por la misma función, evita la acumulación de colesterol en las arterias. Es un alimento que, consumido sin sal, combate la hipertensión.
• Posee grandes cantidades de resveratrol, componente que ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares y el colesterol. Además se ha descubierto que esta sustancia también contribuye a inhibir el crecimiento de células cancerígenas.
• Aporta buena cantidad de fibra, beneficioso para controlar los niveles de colesterol, triglicéridos y azúcar en sangre.
• Es una fuente natural de vitamina E, antioxidante muy potente que protege nuestras células de los daños causados por los radicales libres. La vitamina E natural se absorbe mejor que la que viene en comprimidos.
• Contiene ácido fólico, muy valioso para embarazadas o para quienes piensan estarlo pronto, pues evita malformaciones en el sistema nervioso del bebé.
• Contiene minerales como el fósforo, magnesio y calcio, los cuales ayudan a formar huesos fuertes y sanos.