A 449 años de fundada

Angela Santiesteban Blanco

La villa Santiago de Cuba, fundada por Diego Velásquez de Cuellar en el verano de 1515, al fondo de una profunda bahía de bolsa del oriente sur de la Isla de Cuba, en un enclave de privilegio y preferencia por sus bondades para la navegación y cercanía a la Española, para entonces, centro del dominio colonial de España en la América conocida y conquistada.

Hernán Cortés, utilizó esta vía como trampolín idóneo para sus ambiciones continentales aún cuando era no más que una pequeña aglomeración de edificaciones, recibió la condición de sede del Obispado de Cuba y el título de ciudad desde 1522.

La población fundacional quedó asentada al fondo de la bahía, en un valle ondulado rodeado de un sistema de cordilleras que conforman un anfiteatro natural. Desde entonces paisaje y ciudad quedaron estrechamente ligados, reconociéndose siempre uno al otro tanto al desarrollarse el trazado como en la disposición de los espacios públicos y los modelos edificatorios.

La ciudad colonial tuvo en general un lento desarrollo, con períodos alternos de altas y bajas. Tal devenir le ocasionó llegar a las primeras décadas del siglo XIX en franco proceso de urbanización, donde precisa su estructura y promueve edificaciones de amplia diversidad temática que intentaban dar fe de cierto progreso finalmente experimentado.

Las guerras de independencia en la segunda mitad del siglo XIX frenaron el ímpetu y sólo posibilitaron consolidar algunos proyectos oficiales.

La llegada del siglo XX trajo consigo cambios sustanciales en el desarrollo urbano, ya que a partir de entonces su crecimiento natural y concéntrico dará paso a la urbanización por manchas periféricas en dos modalidades: barrios diseñados con amplia utilización de los servicios urbanos y otros que se limitaban sólo a la venta de terrenos en franca especulación.

En la actualidad Santiago Cuba es una urbe con una gran densidad poblacional que sobrepasa el millón de personas, y con una gran desarrollo económico, político y social.
Ciudad que se caracteriza por su hospitalidad y solidaridad, ‘su gente’ alegre, dicharachera, y amistosa, vive orgullosa de ser santiaguero, de abrigar en su historia grandes gestas libertarias, orgulloso también de su historia y de su quehacer para mantener las conquistas revolucionarias.
Próxima a cumplir los primeros 500 años de fundada el año venidero, recibe el toque de ‘maquillaje’ que necesita para llegar al festejo como una verdadera cumpleañera.
Empeño de un pueblo noble y leal que trabaja incansablemente para lograr que la séptima Villa siga brillando al compás de los años venideros.

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