Archivo por meses: Noviembre 2014

Boticas o Farmacias Santiagueras

Angela Santiesteban Blanco
Fotos: Archivo

image_previewEl Dr. Carlos Rafael Fleitas Salazar, refleja en sus escritos que la primera botica que hubo en Santiago de Cuba, fue creada en el siglo XVIII por Don Juan Saco y Quiroga, quien hizo valer su título de boticario y trajo a la ciudad el arancel para el precio de las medicinas.
A principios del siglo XX, en la ciudad había una sola Botica registrada. Sin embargo, en 1927 ya existían alrededor de 10, las que como dice el viejo refrán: “vendían de todo como en Botica”..
En 1887, el Licenciado Luís Carlos Bottino y Duzán, abrió un establecimiento que se convirtió en una de las droguerías insignias de nuestra ciudad: la Farmacia Bottino, sita en San Basilio esquina a Santo Tomás, la que se caracterizó por ser un centro de novedades científicas y tecnológicas.
Esta farmacia vieron la luz innovaciones científicas y tecnológicas, aquí fue donde por primera vez se instaló una planta eléctrica particular, y se confeccionaron medicamentos con la utilización de un equipamiento novedoso para la época: destiladoras, alambiques, retortas, hornos, balanzas y moldes.
Desde esa época las boticas santiagueras hacían honor al refrán popular de que: …se vende o hay de todo como en Botica, por la variedad de productos se expendían, entre los que figuran: fajas para viajeros, tetos de varias clases, cojines de viento, aguas minerales españolas y de otras naciones, perfumes, etc.
Uno de los farmacéuticos de mayor realce por su legado a Santiago de Cuba, fue Luís Carlos Bottino y Duzán, quien se graduó de Licenciado en Farmacia el 22 de octubre de 1873 en la Universidad de La Habana y en el mes de junio de 1879, Bottino inauguró la “Farmacia San Carlos”, ubicada en la calle San Basilio alta, No. 2, la cual fue adquirida por la suma de 3 998.50 pesos, convirtiéndose en el establecimiento insignia del sistema farmacéutico santiaguero del siglo XIX.
La actividad comercial de medicamentos no fue la única emprendida por Bottino, pues para él fue de sumo interés también el desarrollo de su laboratorio. De diversos países europeos importó los mejores equipos para la elaboración de medicamentos: destiladoras, alambiques, retortas, hornos, balanzas, moldes y otros utensilios de insuperable calidad.
La pomería (botes y botellas de cristal y porcelana) utilizada para envasar las fórmulas de Bottino poseía un sello personal al fabricarse especialmente para el establecimiento, lo que marcaba la presencia de su rúbrica como elemento de diseño principal e identificativo de sus productos.
De atrayentes visuales interiores fueron los modernos estantes de madera, combinados con cristales y espejos cuya imagen singular hizo que la población la identificara como “la farmacia de los espejos”. En sus anaqueles se exhibía una hermosa colección de frascos de porcelana y cristal destinados a guardar productos para la venta.
En el aspecto científico se significa su aporte al desarrollo del sistema de técnicas curativas y la ampliación de los estudios homeopáticos en la ciudad. Los medicamentos homeopáticos eran de especial aceptación por la población rural y por la de escasos recursos económicos en la ciudad.
Se patentaron jarabes y productos farmacéuticos como los bromoformos para combatir la tosferina, enfermedad muy frecuente por aquellos años; el linimento Bottino, el cual mantuvo su nombre aun después de su muerte; el vino tónico Morales; el jarabe anticatarral 1092; el vino quinina Bottino; el romerillol Morales; la pomada especial Bottino; y el licor balsámico vegetal Bottino muy recomendado por los médicos santiagueros en casos de catarros nasales, bronquiales y pulmonares entre otros medicamentos que garantizaron el prestigio de esta institución y su permanencia en la memoria colectiva.
Desplegó también una denodada labor a favor de la instauración de un Colegio de Farmacéuticos en Santiago de Cuba, acontecimiento que se materializó después de su muerte. Se fundó el 24 de octubre de 1898, como institución encargada de agrupar a los profesionales de este ramo en el oriente cubano, y radicó en los altos de la farmacia de Bottino.
La actividad del farmacéutico Bottino, fue realmente filantrópica al suministrar medicinas gratis a los pobres y menesterosos. En su testamento dejó la suma de 10 000 pesos para ser repartida entre el Hospital Civil, la Casa de Beneficencia y los asilos de Los Desamparados y de San José. En este último Bottino impulsó la siembra y recolección de plantas medicinales para la preparación y comercialización de fitofármacos en su farmacia.
Heredó de su madre, doña Isabel Duzán, la farmacia homeopática “El Comercio”, situada en la calle baja de la Marina, -hoy Aguilera- No. 43, y a partir de este momento se convirtió en uno de los primeros en utilizar y defender este método curativo.
El mérito fundamental de Bottino fue el haber logrado que la actividad farmacéutica en la ciudad pasara a ser desempeñada por graduados en esta especialidad y no por médicos.
Luís Carlos nació en Santiago de Cuba en 1842 y murió en la propia ciudad el 5 de diciembre de 1894, a la edad de 52 años, víctima de una enfermedad valvular del corazón.
Después de su fallecimiento, la farmacia pasó a manos de Osvaldo Morales Fullera quien desde 1889 poseía un poder especial para efectuar los trámites de esta. A partir de entonces, como reconocimiento a su esmero y a petición del propio Luís Carlos Bottino, la farmacia San Carlos tomaría su nombre.
Este inmueble, que desde 1894, está enclavado en la esquina de San Basilio y Santo Tomás, en el anillo fundacional de la ciudad y está siendo rehabilitada con un proyecto de la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC), la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) como inversionista, por un monto de más 410 623 pesos en moneda nacional y 271 876 euros. Su ejecución obra está a cargo de estudiantes de la Escuela de Taller Ugo Luisi.
Previo a estos trabajos, entre los años 2009 y 2010 el Departamento de Arqueología de la Oficina del Conservador de la Ciudad y jóvenes recién graduados en la especialidad, acometieron las investigaciones arqueológicas en el inmueble, y lograron interesantes resultados.

“Arrojaron evidencias de todo tipo, evidencias estructurales que confirman la utilización del edificio como farmacia en el siglo XIX hasta el siglo XX, y también evidencias materiales: todo tipo de botellería, no solamente de medicamentos (frascos con muestras), sino también de perfumería porque en ese entonces los perfumes se vendían muchas veces en las farmacias”, explicó la Doctora Yaumara López Segrera, Jefa del Departamento de Arqueología de la Oficina del Conservador de la Ciudad.

Y es que la farmacia Bottino no limitó su actividad. En sus laboratorios fueron elaborados remedios homeopáticos y alopáticos, se patentaron jarabes y productos farmacológicos para combatir la tosferina, entre otros medicamentos que garantizaron el prestigio de esta institución.
La intención es que siga funcionando como farmacia, y se rescata además la estructura del inmueble restituyendo los dañados. Se recuperará el patio interior que en estos momentos se encuentra techado para garantizar la iluminación y ventilación natural, mientras que en las galerías del segundo nivel se propone reproducir los elementos de protección solar existentes.
En el primer cuerpo del primer nivel se diseñará el mobiliario que recree algunas farmacias desarrolladas en la ciudad a principios del siglo XX.
Renacerá nuevamente la Farmacia Bottino y la obra del ilustre boticario seguirá viva, gracias al trabajo de jóvenes restauradores que defienden y aman la cultura histórica y patrimonial

¡Se esta acabando el fango!

Texto y Fotos: Angela Santiesteban Blanco

DSC05349fangoSantiago de Cuba se apresta a celebrar sus 500 años de fundada, con una imagen diferente; en la ciudad un hervidero constructivo, cada cual aporta su granito de arena, para que el 25 de julio de 2015, a esta añeja ciudad no se le vean las arrugas.

Se construyen viviendas, principalmente para los damnificados por el huracán Sandy, con las manos laboriosas de constructores de diferentes partes del territorio y de hermanos países como Venezuela y Ecuador.

Ya los santiagueros tienen al alcance de sus manos nuevos servicios gastronómicos y comerciales, que contribuyen a mejorar la calidad de vida. Se han reabierto locales con una imagen diferentes para la prestación de servicios especializados.

Pero, la provincia de Santiago de Cuba, completa se prepara para el jolgorio, por lo que se trabaja en todos los sectores, y en cada territorio de manera mancomunada.
Se labora en los viales, pero, no solo en el centro de la ciudad, sino que también llega a otros lugares, por ejemplo en el poblado de El Caney, se han beneficiado muchos pobladores con el arreglo de algunas calles en su mayoría de tierra.

En la carretera de este poblado, específicamente en la calle Félix Pena, del reparto Santa Teresa, sus moradores recibieron con beneplácito que se comenzó a arreglar esta calle, la que estaba en muy mal estado y cuando llovía, era casi intransitable.

Desde hace apenas unos días llegaron hasta el lugar, constructores que ejecutan el viaducto que une al poblado con la ciudad, para remozar la calle, de conjunto con trabajadores del contingente José Maceo, pertenecientes a la ECOI 24, están enfrascados en dejar esta calle en buenas condiciones para vehículos y peatones.

Ya se han empleado más de 90 metros cúbicos de material, pero es válido señalar de dónde salió, nada más y nada menos que es el asfalto que se recoge del frezado de las arterias fundamentales de la ciudad que hoy se reparan.

DSC05354eeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeGracias al ingenio de los cubanos que hemos estado obligados a convivir con un férreo bloqueo por más de 50 años, casi todo adquiere valor de uso, porque debido a esta criminal política hemos aprendido a innovar, inventar y buscar soluciones a los problemas, para que se revierta en mejor calidad de vida para el pueblo.

Este es un vivo ejemplo, de cuánto tiene que hacer este pueblo para seguir construyendo un futuro mejor. Lo que pudo ser un material de deshecho en cualquier parte del mundo, aquí vuelve a adquirir valor utilitario.
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Ya los vecinos de la calle Félix Pena, dentro de muy pocos días no se acordarán que pasaron años ‘chapaleando fango’ y saliendo con un paño húmedo en las manos para limpiar los zapatos al llegar al llegar al asfalto.

Franklin Reyes, el talento hecho persona

Angela Santiesteban Blanco
Foto: Tomada de la Red

10711041_768630153210387_4413277871149653369_franflin22La vida te depara cada día nuevas sorpresas, unas buenas y otras muy malas que no quisieras ni escucharlas, te parecen inciertas, y te preguntas por qué, no es posible, niegas creerlo.

Eso me pasó ayer en al tarde noche cuando una colega me decía, “oye Franklin, el fotógrafo de ‘Juventud’, murió en un accidente de tránsito, el lunes, -3 de noviembre-, venía de una cobertura en El Mariel”.

“Caramba, no puede ser, una gente tan ‘chévere’”. La noticia retumbó en mi mente como una estocada, me pasé mucho rato pensando en la nefasta noticia y no quise abrir Facebook, porque sabía que los colegas de todo el país darían muestra de consternación.

Hoy me decido ha hablar de él, la primera vez que lo vi, fue en uno de los pasillos de Sierra Maestra, con su cámara al hombro, buscando a sus homólogos. Luego, en algunos viajes de trabajo a la provincia de Santiago de Cuba.

Hasta que un buen día la dirección del “Sierra” le pidió asesoría y en menos de dos meses se materializó un curso de fotografía, donde Franklin fungió como profesor.

Para mí, una persona inquieta, locuaz, presta a enseñar sus conocimientos sobre el arte de la fotografía sin ningún prejuicio, fue una semana de mucho trabajo, empeñado en que realmente aprendiéramos todas las técnicas para lograr buenas fotos.

Recuerdo que unas de esas mañanas de trabajo, hacía mucho énfasis en cómo se podía lograr la calidad de las instantáneas.

Cubanos, al fin, uno de nuestros fotógrafos, un tanto en broma le dijo: “claro que podemos lograrla, pero, nos hace falta un ‘hierro’, como el tuyo, y su risa irrumpió el silencio de la improvisada aula donde tratábamos de aprehendernos de sus conocimientos y técnicas.

Fueron días en que lo sentimos parte del colectivo, vivió y compartió con nosotros el quehacer de los santiagueros.

Cuando el huracán Sandy, que vinieron colegas de casi todo el país, nos extrañó no verlo, preguntamos y nos dijeron que no había podido venir por asuntos de trabajo.

Hoy digo con toda sinceridad, el periódico Juventud Rebelde acaba de tener una pérdida insustituible, Franklin Reyes, el talento hecho persona, con solo 39 años.

Y les digo, prefiero recordarlo caminando por los pasillos del ‘Sierra Maestra’, en el laboratorio de fotografía, y en el departamento de Información.

Donde estés, quienes recibimos tus enseñanzas te decimos GRACIAS, por tu tiempo, y por tus conocimientos.

Un Pedazo de Cuba en la distancia

Por Yamilé Matéo

Mis amigos se están yendo, y les robo este sintagma al dúo Buena Fe porque es también mi verdad. Encuentro a menudo con asombro, en las redes sociales, a vecinos o amigos con los que compartí alguna etapa estudiantil que residen en las más diversas latitudes.

Negar el proceso migratorio en una parte de la juventud cubana sería tapar el sol con un dedo.

Y es que emigrar a lugares con mejores condiciones de vida es algo intrínseco de la naturaleza humana. Ninguno de mis amigos se ha ido del país por problemas políticos a diferencia de los que quieren divulgar muchos medios extranjeros.

El desgarre económico de un bloqueo por más de 50 años a esta nación ha provocado que el viajar al extranjero con recursos propios sea privilegio de unos pocos, por eso se ha convertido en el anhelo, sobre todo de los más jóvenes.

No son pocos los que consideran la emigración una etapa de la vida y pretenden volver a Cuba algún día para reunirse con la familia.

Lejos de críticas, de miedos a nombrarlos como en tiempos pasados, en cada uno existen historias de valentía, de lucha constante en un país extraño por salir adelante.

No todos triunfan, como pretenden hacerles creer a “los que se quedaron”, necesidades, pobreza, humillaciones la padecen muchos cubanos que se convierten en extranjeros en tierras lejanas.

Sé de los que la nostalgia por su gente, por su barrio, su sol y sus olores se les agranda en el pecho hasta que duele.

Uno de mis amigos confiesa creer descubrir rostros conocidos en Barranquilla, al parecer la añoranza le juega trampas, otro pintó una bandera cubana en toda una pared de su cuarto y guarda receloso en una caja un puñado de tierra cubana y así se multiplican las historias de los que a pesar de la distancia siguen amando a su pueblo.
No son solo los cubanos que emigran, de todos los países subdesarrollados existen quienes salen buscando mejor fortuna.

Pero cargan en su mochila un poco de patria, y aunque pasen los años siguen arraigados a sus raíces. Existe una canción del grupo cubano Orishas que refleja lo se siente lejos de su tierra:(…)triste el hombre que ha dejado atrás/su sol, su gente, su camisa/sin pensar tan lejos cambia todo/ y la nostalgia te hace trizas (…)

A pesar de que admiro el ingenio y el empeño que muestran mis amigos mientras se forjan un camino, a los que se levantan tras todos los traspiés de economías capitalistas, yo me quedo con todas estas cosas.

Soy de las que prefieren ser parte de un país que trata, a pesar de los contratiempos, de salir adelante; que experimenta mientras camina, aunque no todo salga bien, pero siempre piensa en el bienestar de su gente; que aprende de sus errores, y aunque le cueste volver a levantarse no cesa en el empeño.

Yo me quedo con este sol aunque me arda la piel, con la gente que sin conocerte eres “mi amor”, “mi vida” y hasta te brindan tu casa para lo que necesites.

Quiero seguir siendo parte inseparable de Cuba, de los cubanos que no se quieren ir; de los que se censan y participan. Tengo fe en que un día mis amigos regresen para siempre, que las aspiraciones juveniles puedan respaldarse en la economía cubana, que los mares no necesiten separar a las familias y sobre todas las cosas que nadie más necesite guardar un pedazo de Cuba en la distancia.

Archivo Histórico de Santiago de Cuba, caudal de cultura e historia

Angela Santiesteban y la colaboración del Archivo

índice ar2El Archivo Histórico de Santiago de Cuba, es la conexión entre el ayer y el hoy. Es la respuesta a la diversidad de colores, creencias, y culturas, es el hilo en el oscuro laberinto del olvido.

El primer Archivo que se funda, después del Archivo Nacional de Cuba, el 1 de junio de 1964, que ocupaba la planta baja de la Universidad de Oriente, fue el santiaguero.

En abril de 1969, se trasladado para la calle Heredia # 302, esquina Carnicería, en 1971 para el Antiguo Ayuntamiento y en 1978 nuevamente se muda para Carnicería donde radicó hasta que se trasladó para el antigua Vivac de Santiago de Cuba.

Entre sus fondos documentales importantes podemos encontrar unos 2 878 legajos, cuya cronología oscila entre 1813 y 1966; en este importante fondo podemos hallar documentos que nos aportan datos de figuras heroicas y cimeras de nuestra historia patria como son: Los Maceo, Flor Crombet, Quintín Bandera, Guillermón Moncada y otros.

Además, se encuentran también documentos muy interesantes como los relacionados con Juan Nápoles Fajardo, El Cucalambé, en los que se recoge el dato inédito, hasta hace algún tiempo, de su función como pagador en faro Cabo Cruz, asimismo se afirma que está la inscripción de Son de la Loma de Miguel Matamoros, conjuntamente con casi toda su producción musical; igualmente está la documentación relacionada con la esclavitud, etnología y folklore.

Asimismo cuenta con 3270 Fondo Protocolos Notariales. En ellos están asentadas las cuestiones legales tales como: venta de esclavos y propiedades, testamentos, poderes, que se efectuaban en escribanías y notarías.

El estudio de estos documentos se remonta a 1686. Dentro de este fondo se encuentran documentos como el testamento de Francisco Antomarchí, médico de Napoleón en Santa Elena, y el del insigne patriota bayamés, autor de nuestro himno nacional, Perucho Figueredo.

Muy valioso, por su cronología y contenido es el Fondo Juzgado de Primera Instancia de Santiago de Cuba, considerando por su fecha uno de los más antiguos que data de 1714, y está muy relacionado con la emigración francesa que se iniciara en el siglo XVIII.

Existen también documentos relacionados con el Padre de la Patria, Lic. Carlos Manuel de Céspedes, antes de dar inicio a nuestras guerras independentistas de 1868, y otros fondos relacionados con centrales azucareros de la antigua provincia Oriental, como Manatí Sugar Co. y Argelia Libre.

Por otra parte está el Registro Civil desde 1885 hasta 1970, que atesora: Libros de nacimientos, matrimonios, defunciones y ciudadanías. Entre estos aparecen documentos de personalidades como Federico Capdevila, Pujals de Quesada, Federico Pérez Garbó y numerosos generales de la guerra independentista, del compositor Miguel Matamoros, la familia Arnaz y Lachatagnerais.

Así como Fondos Personales entre los que figuran los de Ñico Saquito, General Francisco Leyte Vidal, General Francisco Argilagos, el abogado Francisco Dellundé, el profesor de ballet de Alicia Alonso Nicolai Yavroski.

Y en la Fototeca se guardan documentos comprendidos en los años 1890 al1965, con fotografías de la Ciudad de Santiago de Cuba, excursiones del grupo Humboldt, familia Bacardí, de la guerra hispano cubano americana de 1898.