JORGE R. MATOS CABRALES
Con una gran fiesta popular en los alrededores del estadio Guillermón Moncada, los santiagueros y santiagueras seremos testigos, a partir de la 1:15 p.m. de mañana, del inicio de la 53 Serie Nacional de Béisbol con un plato más que fuerte, Industriales vs. Santiago de Cuba. Sigue leyendo
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Profundidades del alma de un pueblo
Yamilé C. Mateo Arañó
En ocasiones, apenas se necesita un pie forzado para convertirnos en filósofos y analistas sociales, solo que podemos pecar de superficiales en el afán, como sucedió después del discurso de nuestro presidente en el que inventarió, por decirlo de cierta manera, algunos de los problemas por los que pena la Cuba de hoy.
Se escuchó con frecuencia que en las organizaciones de masas o políticas se realizaron talleres sobre la formación de valores o que el análisis de estos estuvo incluido en el orden del día de alguna reunión, incluso, que el tema fue reflejado en la preparación de los planes pedagógicos, en muchos centros escolares, como si fuese asunto de copiar en la pizarra.
Muy poco nos detenemos a pensar en las causas mientras “vislumbramos” una juventud perdida o un tiempo que va en detrimento. Las carencias de los últimos quince años no solo hicieron mella en la economía sino también en el alma de este pueblo.
Así recuerda Gerardo Nápoles cuando le hablo de la solidaridad, “Hace unos años en una parada, nunca se me olvida que fue un lunes casi a fin de mes porque yo no tenía en el bolsillo más que el dinero exacto para la guagua, puse delante a una embarazada, y casualmente cuando me iba a montar, el chofer determinó que yo no cabía. Pasó casi una hora hasta llegar la otra, ese día me pusieron una raya roja en la tarjeta y todo por un gesto de solidaridad.
“Me ha sucedido también que en el ómnibus le he dado el asiento alguna muchacha y lo que hacen es que sientan al novio o al marido en el lugar cedido y ellas se sientan en sus piernas”.
Las personas piensan según viven, y las medidas adoptadas en un entonces para salvar una economía que se derrumbaba dividieron en clases a este país. Los que recibían remesas del exterior o manejaban los dólares eran los que más desahogados vivían. Y todo esto trajo consigo las diferencias, en las escuelas, en el barrio…
En el 2do Congreso de la AHS, en una intervención de Abel Prieto se refirió como las banalidades son entronadas precisamente por este grupo de personas que se sienten mejores que otras hasta por tener un celular más moderno, sobre todo en las nuevas generaciones.
Llegamos al punto de que en muchas instalaciones el cubano se menosprecia delante de un extranjero, y le revisamos los bolsos en la entrada de una tienda a un coterráneo mientras a ellos los dejamos pasar con mochilas llenas.
Eduardo Morales recuerda con cierto aire de impotencia cuando tuvo en una ocasión que ir a un banco a depositar un cheque de su empresa y él acostumbraba en aquel entonces a trasladarse en su bicicleta como su medio de trasporte, por eso usaba shorpetas por debajo de las rodillas. Esa vez el portero del banco no le permitió la entrada por su vestuario, que según aquel, era inapropiado, sin embargo mientras “dialogaban acaloradamente” entraron dos turistas en camisetas, chancletas y short corto.
Por otra parte el descontrol, el despilfarro, la doble moral en cuadros de varios sectores abrieron la brecha al desvío de recursos y no fueron tan pocos los que se enriquecieron con los bienes del Estado.
Otra realidad es que hoy no todos los jóvenes valoran los conocimientos universitarios como una meta profesional, sino el empleo con una remuneración que satisfaga las necesidades básicas.
No por falta de vocación se dejan las pizarras, por decir una de las profesiones que más padece del éxodo, para ocupar plazas de porteros, auxiliar de limpieza o custodios, en algún hotel o corporación.
La escasez de educandos ha provocado como daño colateral que no siempre al frente de nuestras aulas esté la persona adecuada para educar más que para instruir.
Nos lamentamos al escuchar palabras obscenas en lugares públicos, pero cuántos temas musicales groseros han tenido los primeros números en los Hit Parade nacionales, y son difundidos por nuestros medios.
Para exigir que nuestros vecinos convivan en un ambiente de respeto existen leyes que sancionan y muy pocas veces son impuestas con rigor. Al contrario, reclamar nuestros derechos en la comunidad nos puede convertir “en los metiches o problemáticos”, aunque les afecte a todos por igual.
Cuba sobrevivió como pudo, y aún lo hace. Los valores no se han perdido sencillamente han cambiado, revolucionan conjuntamente con la sociedad, no se mantienen estáticos.
Inculcarlos o revocarlos no es cosa de maratones, de panfletos engavetados ni consignas. Reconocerlos es un paso de avance pero solo el diarismo y la experiencia personal nos va apropiando de ellos. La manera de vivir la condiciona cada cubano y es que para entender a Cuba hay que latir con ella.
“Sandy” marcó la vida de los santiagueros
Angela Santiesteban Blanco
Fotos: Autores varios
Para los santiagueros, ayer 24 de octubre y hoy 25, han sido días de tener vivo un mal recuerdo que marcó la vida de los habitantes de este pedacito de Cuba; “Sandy”, con su paso arrasador cambió el rumbo de la cotidianidad de este pueblo que trabaja para borrar sus huellas.
En el tránsito de casa a al centro de labor, algo me llamó la atención, por donde pasaba y había más de una persona, la conversación versaba sobre el paso del huracán por Santiago de Cuba.
Escuché opiniones como éstas: “Sandy acabó con todo”; “Yo pensaba que no iba a quedar nada en pie”; “Si dura un poquito más, nos borra de la faz de la tierra”; “Cuando comenzó a soplar el viento parecía un león rugiendo”; En los años que tengo no había visto cosa igual”; “De mi casa no quedo nada”; “Yo pensé que a estas alturas todavía íbamos a estar botando basura y escombros”; “La verdad es que se ha trabajado rápido”.
Estos y otros son los recuerdos y sentimientos que hasta hoy acompañan a los hombres y mujeres de este pueblo.
Por mi parte no quisiera volver a vivir algo similar, fue una experiencia muy desagradable, en el orden personal, soportar esas aproximadamente 4 horas y 25 minutos en que “El Leñador”, estuvo azotando la ciudad, me parecieron interminables, aunque en lo profesional fue una práctica muy enriquecedora.
Desde las primera horas del 24 nos mantuvimos llevando a los cubanos de aquí y de allá la información precisa de lo que acontecía en el territorio.
Fue muy doloroso el panorama desolador que nos encontramos en las primeras horas del día 25, casi no quedó un árbol en pie, no se podía transitar, las calles estaban obstruidas, como alguien manifestó parecía que habían tirado una bomba.
Los servicios básicos, dígase electricidad, comunicación, agua y gastronomía colapsaron, la verdad que fue una situación muy critica.
Cuando vi tanta destrucción, pensé que pasarían años para recuperar lo logrado hasta ahora, pero la realidad es otra, en la ciudad se respira otro aire, se ha recuperado casi toda la infraestructura, ahora todo está más bonito, se recuperaron los servicios que había y poco a poco han nacido otros.
A partir el próximo año se comenzará a evidenciar el plan de construcción de viviendas, ya que el fondo habitacional quedó muy, muy afectado, pero todos sabemos que a corto, mediano y largo plazo, todos tendrán una vivienda decorosa.
Sandy nos enseñó que hay que hacer las cosas bien, que hay que tener percepción del riesgo y no confiarnos. Somos del criterio de que “Sandy” se llevó lo malo, hoy los santiagueros mostramos lo logrado en un año, y seguimos trabajando para hacer de la ciudad y la provincia un lugar de referencia para toda Cuba.
Hoy comparto algunas imágenes de la ciudad antes y después del paso “El Leñador”.
Un año después de la guerra
JOSE ANGEL ALVAREZ CRUZ
Quienes pudieron observar como quedó Santiago de Cuba hace un año atrás después del paso desproporcionado del huracán Sandy por esta ciudad, expresaron que parecía la urbe el escenario de una encarnizada batalla terrestre.
Algunos mencionaron un ataque nuclear, salvando las distancias, mas lo cierto es que dentro de pocas horas se cumplirá un año de esa guerra que nos impuso la madre naturaleza con fuerza desmedida, y apuntándose la victoria en aquel primer día de la invasión.
Pero las tropas santiagueras resistieron a pie firme y poco a poco fueron expulsando al enemigo de territorio indómito, basados en ese concepto nuestro de la guerra de todo el pueblo, sí, porque todos se sumaron al combate.
Sin prisa, pero sin pausa, y a pesar de la enconada resistencia de adversarios agrupados en la “compañía de escombro” y los “batallones de desechos forestales”, fundamentalmente, el terreno de la Ciudad Héroe volvía a ser recuperado por un ejército de hombres, mujeres y niños resistentes a ceder su tierra al caos.
Hoy Santiago está en nuestras manos aunque quedan secuelas del inmisericorde ataque, pero se trabaja para borrarlas para siempre y prepararse mejor para hacer frente a agresiones de este tipo, muy frecuentes en esta zona del Caribe.
Del necesario recuento un año después, nos quedan experiencias, aciertos y desaciertos y una enorme voluntad de seguir adelante para construir una ciudad mucho más luminosa y desarrollada que la que Sandy asoló.
“Ovidio Martín Castellanos: si la promesa se convierte en realidad”.
Las últimas semanas han sido de incesante accionar en la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) en Santiago de Cuba y a pesar de contradicciones, decisiones equivocadas, persecuciones y combates cuerpo a cuerpo con la policía política; sus miembros se consideran seguros y afortunados. ¿La razón? Cuentan con alguien que realmente promete, quien constituye la esencia del grupúsculo y el más activo de los coordinadores del momento: Ovidio Martín Castellanos.
Se comenta que el activista es una pieza clave en la planeación, orientación y ejecución de acciones pacíficas y desestabilizadoras en contra del gobierno. Ostenta actitudes para ejercer el liderazgo, poder de convocatoria y un discurso coherente y persuasivo que permite la incorporación de nuevos integrantes a la a la célula que dirige. Al mismo tiempo, orienta la conducta de sus seguidores para que la sociedad no los perciba como antisociales; evitando la alteración del orden y manteniendo el carácter pasivo de las actividades que realizan.
Infinitos son los ejemplos que se pueden citar de las actividades en las que Martín Castellanos ha sido la voz de las denuncias y en consecuencia, la víctima y centro de las agresiones físicas de la policía y la persecución de la Seguridad del Estado. No obstante, se ha mantenido firme en la primera trinchera por alcanzar el cambio que tanto esperan y ha expuesto a su familia sumándolos a la lucha.
Por tales razones, se dice que la mejor opción para la oposición en Santiago de Cuba es apostar por Ovidio Martín Castellanos. Él puede ser el líder que precisan, la solución a los conflictos internos de la organización, la alternativa para ganar en membresía y calidad en los proyectos sociales que promueven y la posibilidad más cercana de alcanzar sus propósitos.
