Archivo de la categoría: Santiago de Cuba

Abrió Complejo Cultural de Ferreiro

Angela Santiesteban Blanco
Fotos: Internet

complejo cultural ferreiro (1)En la tarde noche del ayer abrió el Complejo Cultural de Ferreiro, que apuesta por convertirse en uno de los lugares preferidos de la ciudad de Santiago de Cuba.

Este espacio, que se reanimo como parte del reordenamiento urbano de la ciudad, para saludar la fundación de la Villa y el 62 aniversario del Moncada, exhibe todo su glamour con gran colorido y funcionalidad.

Ahí los visitantes de diferentes grupos etéreos, pueden disfrutar del bazar cultural Arte Santiago, con producciones de Artex; el bar-cafetería “El Compay”; el restaurante “Idilio”; la sodería “Cinco Sabores” y el Álbum Kafé, son algunos de los espacios dispuestos para el sano esparcimiento.complejo_cultural_ferreiro

También, contará con otras ofertas de Artex, como Arte en Casa, la línea de confecciones, artículos escritorio, cocina, suvenires “Yo amo a Cuba”; Todo Libro, con diferentes tipos de literatura.

complejo cultural ferreiro (2)Las diferentes propuestas comerciales se realizarán en las dos monedas que circulan en el país.

UNPACU: Los niños son sagrados, no se confundan

Hurgando en la red, encontré este trabajo en el blog de una colega, el que por su contenido hoy lo cuelgo en el mío, para que llegue a otras personas y conozcan de la insensatez de los integrantes de la UNPACU, en su mayoría antisociales que para ganarse los dólares que vienen del Norte, son capaces de hacer cualquier cosas.

Olga Thaureaux Puertas

Los niños son sagrados. Quien intente hacerles daño, ya sea físico o psicológico, merece ser castigado.

DSC04613Eso pienso sobre los integrantes de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) que este viernes tomaron el círculo infantil Amiguitos del Mundo, del reparto Altamira, en Santiago de Cuba, para armar su show contrarrevolucionario, y de esa manera, la Policía tuviera una “respuesta violenta” ante los ojos de los menores y sus educadoras. Pero esos disidentes asalariados se quedaron con los deseos de servir la mesa.

¿Será que Iriades Hernández, Mayelín Isaac Sánchez, Carlos Oliva Riverí, Carlos Amel Oliva Torres y Vladimir Martín Castellanos, este último representando a la “jefatura”, no conocen cuánto valoramos los revolucionarios la estabilidad y felicidad de los niños?

Me pregunto, ¿ellos no tienen hijos, hermanos o primos? ¿Sabrán lo que es sensibilidad, ternura o amor? No, no lo creo.

José Daniel Ferrer, su cabecilla ya tiene muchos argumentos para estar desacreditado como persona, pero con este nuevo show, como decimos los cubanos: se le fue la mano.

Hechos de este tipo merecen una condena rotunda, pues las diferencias de criterios no deben llevar nunca –en actos de desespero- a no mirar los daños que se ocasionan a terceros, y si estos terceros son niños, no hay nada más que decir; ellos son sagrados.

Blasó es mucha Blasó

Texto y Fotos: Angela Santiesteban Blanco

DSC060544444444444444444444444444444444444El 3 de febrero pasado, un equipo de prensa de este semanario emprendió viaje al Consejo Popular Los Reinalados, en el municipio de Songo La Maya, en busca de una centenaria descendiente de mabí, que festejaba su onomástico número 100.

En el trayecto por un terraplén algo abrupto y empolvado a consecuencias de la terrible sequía por la que atraviesa la provincia, íbamos pensado en cómo sería nuestra conversación con la anciana y nos preguntábamos: ¿Aún tendrá memoria? ¿Podrá hilvanar las ideas? ¿Recordará pasajes de su vida y de la familia?, ya veremos.

Después de más de una hora de camino, llegamos a la casa de Blasa Garbey Peralta, en el asentamiento poblacional de Jurisdicción, quien acompañada de casi toda su descendencia celebraba su cumpleaños.

Blasó, como le dicen en el barrio, es una longeva de pequeña estatura, delgada, afable, cariñosa, con una memoria envidiable y una respuesta a flor de labios llevó la voz cantante en al conversación y si nos llevamos por sus anécdotas y recuerdos todavía estuviéramos en su vivienda.

“Nací en el 1915, hoy cumplo 100 añitosss, y quisiera saber cómo he llegado a esta edad porque he trabajado mucho, no sé cómo me puedo conservar así. Bueno, jamás en mi vida me ‘pinté’ la cara, y nunca tomé bebidas.

“Mi padre se llamaba Urbano Garbey y Garbey, aquí tengo la medalla de su condición de mabí, el cordón de su sombrero, y esta foto. Yo estaba chiquita, pero me dijeron que estuvo al lado de José Martí.DSC0605900000000000000000000000000000000000

“Mi padre fue muy recto, y a pesar de la pobreza nos educó y nos enseñó siempre hacer el bien, yo herede esas enseñanzas y se las transmití a mis hijos.

“Ja, ja, ja, tuve 14 hijos, me quedan 13, porque una hembra murió hace unos años, ¿nietos? 45, bisnietos 70 y 18 tataranietos”.

Haciendo galas de su prodigiosa memoria recitó varias poesías y contó diversas anécdotas, de su vida. Recuerda cómo ayudó a los rebeldes cosiendo uniformes, haciendo brazaletes, y facilitándoles alimentos.

Dice Blasó que no le gusta viajar, y reseña que un día muy lejano en el tiempo abandonó su natal ciudad de Santiago de Cuba, para asentarse junto a su esposo, panadero de oficio, en Jurisdicción.

“Al principio lloraba mucho, estaba lejos de toda la familia, poco a poco me fui acostumbrando y de aquí no me muevo hasta que estire la ‘patica’ y me metan el la cajita de conserva pa’la sepultura.

“Ya yo no viajo, ni a Santiago, es muy molesto, y no me gusta montarme en camiones. Tú sabes lo que me pasó hace un tiempo, venía de allá y un hombre me obligó a montarme en uno, me abrazó y me dijo que me iba a cuidar que no me preocupara.

“Él empezó decirme que conoció una señora en Jurisdicción, que era muy agradable, y tenía un ‘puesto’ donde vendía algunos comestibles, si necesitaba algo lo ayudaba siempre. Estaba hablando de mi, y yo callada para ver si en la ‘conversa’ decía algo malo sobre mi persona, y de momento expresa, ya ella tiene que haberse muerto y dígole, mira esa señora aquí ¡cómo que usted es Blasó! Si llega a decir algo malo, no sé que hubiera pasado”.

“Aquí la que manda es bulé y mis hijos tienen que contar conmigo para hacer cualquier cosas aunque están grandes y trabajan”.

DSC06077222222777777777777“Aja, sí bailo, pero hoy no voy hacerlo porque me quieres retratar y no va, te vas ha quedar ahí hasta la noche, pero no voy a mover un pié”. El ritmo contagioso de la música de Cándido Fabré fue más fuerte que su negativa, y se paró a bailar con tremendo ritmo y cadencia.

Pero, algo nos llamó la atención, el cúmpleños de Blasó fue una fiesta de los lugareños, todos cooperaron, los niños de la Escuela Primaria, los vecinos, en fin todos la felicitaron y les desearon larga vida.

En la noche del 2 de febrero le dieron una serenata esperando el cumple y el día 3 desde bien temprano en la mañana había tremendo vaivén en la vivienda, los factores de la comunidad le prepararon una gran fiesta, hasta con un grupo musical del municipio que toca Changüí.

Al despedirnos, jocosamente manifestó: “¿El año que viene, voy a celebrar los 101? Mi madre y entonces cuántos voy a vivir”. Parafraseando a los antiguos romanos larga vida a Blasó.

Avanza construcción de Casa del Ocio en Santiago de Cuba

Angela Santiesteban Blanco
Foto de la autora

DSC05982Una de las construcciones de mayor prestancia en la santiaguera Avenida Garzón, inmueble conocido popularmente como la Casa Blanca, se transforma hoy en un centro singular como parte de la reanimación que se realiza aquí por la celebración del medio milenio de fundada la antigua villa colonial.

La edificación, de inconfundible estilo ecléctico, se convertirá en la Casa del Ocio, y según Risset Randich, inversionista de la obra, la ejecución marcha a más del 75 por ciento y aseguró que la instalación –que comprende dos inmuebles– será un centro recreativo con una variada oferta para el sano esparcimiento de los diferentes grupos etéreos.

Agregó que tendrá dos salas principales, una para los juegos electrónicos y otra para la proyección de películas 3D, un snack bar, una cafetería para el expendio de alimentos ligeros y una mesa de billar, además de oficinas.

“En el área exterior concluyeron las excavaciones de la piscina, que tendrá un espacio dedicado únicamente a los niños, y que seguro constituirá una de las atracciones principales de la Casa del Ocio”, acotó Randich.

En la obra se encuentra una brigada de la provincia de Holguín, formada por 15 hombres pertenecientes a EMPRESTUR Guardalavaca, quienes están en Santiago de Cuba hace unos tres meses.

Vladimir Hernández Aguilera, uno de los constructores, dijo estar feliz de visitar por primera vez la urbe y más “por estar dando mi aporte al 62 del Moncada y al 500 de la ciudad”.

Yasmani Infante, su compañero, agregó que” Santiago está bueno, hay que darle pa’lante y terminar este trabajo, pienso que todo salga bien y con calidad, además, seguro que la terminamos según el plan”.

Mario William, otro de los constructores, acotó que “cada vez que necesiten de nuestra colaboración estaremos aquí. La obra va ha quedar de ‘marca’”.

Son muchas las obras que se ejecutan en la provincia de Santiago de Cuba para saludar el 62 aniversario del asalto al Moncada y el 500 aniversario de la fundación de la muy noble y muy leal.

En todo el territorio existe tremendo ajetreo: se remodelan o se construyen viviendas, centros asistenciales, gastronómicos, de servicios o recreativos, para seguir ganando en calidad de vida y que esta urbe se convierta en una de las bellas organizadas, limpias y disciplinadas del país, como aspiramos los santiagueros y nos lo pidió el presidente Raúl Castro.

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El derecho a una vida digna

INDIRA FERRER ALONSO
casamalaSu nombre es Cristina, y su historia parece cosa de película;lamentablemente esta santiaguera ganó entre sus vecinos el extraño apodo de “la confinada” porque nadie la vio durante años, presuntamente por decisión de su esposo.
El enclaustramiento de aquella mujer suscitó tétricas historias sobre Rey, su cónyuge; pero lo cierto es que vivían en una casa derruida del barrio de Altamira, en Santiago de Cuba.
Hoy hace un año que llegué a esa vivienda; me habían contado que el marido era un hombre temerario, de trato amable con algunos vecinos, pero sumamente agresivo cuando alguien se atrevía a mencionar a su mujer o a pedirle que dejara verla.
Recuerdo que subimos el empinado trillo que da acceso al caserío tres médicos, una enfermera, dos fotógrafos y yo. No era la primera vez que las doctoras visitaban la residencia. Una de ellas intentó hablar con Cristina un día, aprovechando que Rey se encontraba trabajando en una parcela cerca de allí, pero le fue imposible, una de las hijas se opuso y le advirtió que se atuviera a las consecuencias cuando su padre lo supiera.
La otra cuenta que pudo verla una mañana cuando, con el pretexto de realizar una inspección sanitaria al inmueble, pidió entrar a la habitación de la anciana. No obstante, apenas pudo dirigirle una mirada antes de que la señora comenzara a gritarle que se largara y a lanzarle piedras.
La mujer de 70 años y su familia se convirtieron en un enigma para el personal de Salud. En medio de una desfavorable situación epidemiológica constituían pacientes de riesgo por las malas condiciones higiénicas del hogar y la negación a recibir asistencia médica.

*El primer encuentro con Rey*

Caminamos alrededor de la vivienda. Era una construcción de mampostería y adobes sumamente rudimentaria a la que nunca se le puso ventanas –en el espacio de estas hay láminas de zinc y pedazos de madera que impedían ver hacia el interior. No contaba con baño, ni instalaciones eléctricas e hidráulicas.
A continuación había otra casita de madera, con piso de tierra y muy malas condiciones higiénicas, donde vivía una de las hijas. Y en la parte trasera, toda cercada con madera, un espacio techado donde amontonaban botellas viejas, y otros desechos que Rey considera útiles.
Allí nos recibió.
Aquel día los médicos pudieron convencerlo aduciendo que solo pretendían revisar los depósitos de agua, Rey accedió porque para todos los cubanos esta inspección rutinaria es común, pues forma parte de la lucha antivectorial que impulsa el sistema de Salud.
Después de mostrar los recipientes y de aceptar las sugerencias sobre cómo limpiar el lugar, alguien preguntó por Cristina.
“¿Cuál es el problema de ustedes, qué quieren? ¡Cristina está bien y no se ha puesto ropa hoy, no la pueden ver!”-dijo visiblemente alterado.
A partir de ese momento, los 25 o 30 minutos que estuvimos allí fueron como una película: en vano, insistieron todo el tiempo los doctores en la necesidad de medirle la tensión arterial y examinarla, pues tanto ella como él son ancianos.
Mientras hablábamos, Cristina caminaba de un lado a otro en ese cuarto oscuro y a ratos nos observaba por las hendijas de la puerta y las clausuradas ventanas. Después comenzó a gritar ofensas y a exigir que nos fuéramos, a pesar de que él la mandaba a callar.
Ya a la salida, quisimos fijar una fecha para que los médicos del área de salud pudieran visitarlos y atenderlos. Él respondió con evasivas todo el tiempo.
Salí de allí pensando en cómo ayudar aquellas personas… me preguntaba si era ético informar en la prensa las penurias en que vivían aquellos ancianos y convertir el encierro de Cristina –fruto tal vez de una enfermedad mental- en un asunto público.
Redacté las vivencias de aquel día, opiniones de vecinos, de médicos de la comunidad, y presenté mi escrito a las autoridades del Partido y el Gobierno en esta provincia.

*Una vida digna*

Ayudar a Cristina y Rey fue una tarea en la que pusieron su empeño varias instituciones. Ellos fueron atendidos, junto a una de sus tres hijas, en el hospital clínico quirúrgico Juan Bruno Zayas. Llegaron a la institución desnutridos, con anemia; a los ancianos se les diagnosticó esquizofrenia.
El ingreso duró casi un mes, tiempo en el que fue demolida aquella especie de “caverna” que habitaban y cuya destrucción fue el inicio de las obras para darles el inmueble que poseen hoy.
Ventilada y espaciosa, la casa actual es de madera. Mucho ha cambiado aquel entorno: la calle que da acceso a la vivienda fue pavimentada; la casa tiene un portal amplio, y fue desbrozado el bosque de marabú que la circundaba.
Cuando visité el lugar, hace unos días, descubrí la posición privilegiada del ancho portal. Desde allí puede verse casi toda la ciudad, y la vivienda -si bien modesta- está completamente amueblada.
A esta familia le fueron entregados gratuitamente todos los recursos con que cuenta: televisor, radio, refrigerador, cocina y ollas eléctricas, colchones, depósitos para el agua, etc.
Casi olvidé mi primera impresión sobre aquellas personas cuando Rey accedió gustoso a contarnos el asedio de los chicos del barrio, que intentaban ver a Cristina.
Él no me recordaba, claro, y quiso contarme su historia. Desmintió que alguna vez se negara a dejarla salir y me relató las enormes comodidades de su antiguo hogar, según él muy superior al sitio que ahora habitan.
El anciano fuerte y vigoroso, que no sabe a ciencia cierta su edad ni la de su mujer, sufre un serio trastorno mental; pero esta vez era un sagaz interlocutor, muy amable y dispuesto a convencernos (al fotógrafo y a mí) de que el confinamiento fue solo un rumor.
Nunca olvidaré cómo decidió demostrarlo: en medio de la charla llamó a su esposa, nos la presentó y aunque ella no dijo ni una palabra, su aspecto tranquilo, su mirada dulce y aquella lánguida sonrisa que a veces esbozaba mirando su nuevo hogar, tenían el color de un derecho que alguna vez perdió.
Tal vez no pudiera explicarlo, puede no tenga conciencia de todo lo que les ocurrió, no importa si lo agradecen… pocas veces he sentido tanta alegría como en los minutos en que la tuve ante mí viviendo una vida digna.