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Franklin Reyes, el talento hecho persona

Angela Santiesteban Blanco
Foto: Tomada de la Red

10711041_768630153210387_4413277871149653369_franflin22La vida te depara cada día nuevas sorpresas, unas buenas y otras muy malas que no quisieras ni escucharlas, te parecen inciertas, y te preguntas por qué, no es posible, niegas creerlo.

Eso me pasó ayer en al tarde noche cuando una colega me decía, “oye Franklin, el fotógrafo de ‘Juventud’, murió en un accidente de tránsito, el lunes, -3 de noviembre-, venía de una cobertura en El Mariel”.

“Caramba, no puede ser, una gente tan ‘chévere’”. La noticia retumbó en mi mente como una estocada, me pasé mucho rato pensando en la nefasta noticia y no quise abrir Facebook, porque sabía que los colegas de todo el país darían muestra de consternación.

Hoy me decido ha hablar de él, la primera vez que lo vi, fue en uno de los pasillos de Sierra Maestra, con su cámara al hombro, buscando a sus homólogos. Luego, en algunos viajes de trabajo a la provincia de Santiago de Cuba.

Hasta que un buen día la dirección del “Sierra” le pidió asesoría y en menos de dos meses se materializó un curso de fotografía, donde Franklin fungió como profesor.

Para mí, una persona inquieta, locuaz, presta a enseñar sus conocimientos sobre el arte de la fotografía sin ningún prejuicio, fue una semana de mucho trabajo, empeñado en que realmente aprendiéramos todas las técnicas para lograr buenas fotos.

Recuerdo que unas de esas mañanas de trabajo, hacía mucho énfasis en cómo se podía lograr la calidad de las instantáneas.

Cubanos, al fin, uno de nuestros fotógrafos, un tanto en broma le dijo: “claro que podemos lograrla, pero, nos hace falta un ‘hierro’, como el tuyo, y su risa irrumpió el silencio de la improvisada aula donde tratábamos de aprehendernos de sus conocimientos y técnicas.

Fueron días en que lo sentimos parte del colectivo, vivió y compartió con nosotros el quehacer de los santiagueros.

Cuando el huracán Sandy, que vinieron colegas de casi todo el país, nos extrañó no verlo, preguntamos y nos dijeron que no había podido venir por asuntos de trabajo.

Hoy digo con toda sinceridad, el periódico Juventud Rebelde acaba de tener una pérdida insustituible, Franklin Reyes, el talento hecho persona, con solo 39 años.

Y les digo, prefiero recordarlo caminando por los pasillos del ‘Sierra Maestra’, en el laboratorio de fotografía, y en el departamento de Información.

Donde estés, quienes recibimos tus enseñanzas te decimos GRACIAS, por tu tiempo, y por tus conocimientos.

Un Pedazo de Cuba en la distancia

Por Yamilé Matéo

Mis amigos se están yendo, y les robo este sintagma al dúo Buena Fe porque es también mi verdad. Encuentro a menudo con asombro, en las redes sociales, a vecinos o amigos con los que compartí alguna etapa estudiantil que residen en las más diversas latitudes.

Negar el proceso migratorio en una parte de la juventud cubana sería tapar el sol con un dedo.

Y es que emigrar a lugares con mejores condiciones de vida es algo intrínseco de la naturaleza humana. Ninguno de mis amigos se ha ido del país por problemas políticos a diferencia de los que quieren divulgar muchos medios extranjeros.

El desgarre económico de un bloqueo por más de 50 años a esta nación ha provocado que el viajar al extranjero con recursos propios sea privilegio de unos pocos, por eso se ha convertido en el anhelo, sobre todo de los más jóvenes.

No son pocos los que consideran la emigración una etapa de la vida y pretenden volver a Cuba algún día para reunirse con la familia.

Lejos de críticas, de miedos a nombrarlos como en tiempos pasados, en cada uno existen historias de valentía, de lucha constante en un país extraño por salir adelante.

No todos triunfan, como pretenden hacerles creer a “los que se quedaron”, necesidades, pobreza, humillaciones la padecen muchos cubanos que se convierten en extranjeros en tierras lejanas.

Sé de los que la nostalgia por su gente, por su barrio, su sol y sus olores se les agranda en el pecho hasta que duele.

Uno de mis amigos confiesa creer descubrir rostros conocidos en Barranquilla, al parecer la añoranza le juega trampas, otro pintó una bandera cubana en toda una pared de su cuarto y guarda receloso en una caja un puñado de tierra cubana y así se multiplican las historias de los que a pesar de la distancia siguen amando a su pueblo.
No son solo los cubanos que emigran, de todos los países subdesarrollados existen quienes salen buscando mejor fortuna.

Pero cargan en su mochila un poco de patria, y aunque pasen los años siguen arraigados a sus raíces. Existe una canción del grupo cubano Orishas que refleja lo se siente lejos de su tierra:(…)triste el hombre que ha dejado atrás/su sol, su gente, su camisa/sin pensar tan lejos cambia todo/ y la nostalgia te hace trizas (…)

A pesar de que admiro el ingenio y el empeño que muestran mis amigos mientras se forjan un camino, a los que se levantan tras todos los traspiés de economías capitalistas, yo me quedo con todas estas cosas.

Soy de las que prefieren ser parte de un país que trata, a pesar de los contratiempos, de salir adelante; que experimenta mientras camina, aunque no todo salga bien, pero siempre piensa en el bienestar de su gente; que aprende de sus errores, y aunque le cueste volver a levantarse no cesa en el empeño.

Yo me quedo con este sol aunque me arda la piel, con la gente que sin conocerte eres “mi amor”, “mi vida” y hasta te brindan tu casa para lo que necesites.

Quiero seguir siendo parte inseparable de Cuba, de los cubanos que no se quieren ir; de los que se censan y participan. Tengo fe en que un día mis amigos regresen para siempre, que las aspiraciones juveniles puedan respaldarse en la economía cubana, que los mares no necesiten separar a las familias y sobre todas las cosas que nadie más necesite guardar un pedazo de Cuba en la distancia.

Dinorah, la bordadora de

Dinorah, la bordadora de Fidel

Por Rosa Miriam Elizalde

32bHace unos días navegando buscando en la red encontré esta bella reseña de dos personas que han permanecido en el anonimato y sin embargo su labor siempre ha estado a la vista de todos, en los hombros del hombre más justo y noble del mundo, Fidel Castro, y se las dejo en mi blog para que las conozcan.
El nombre que aparece en su carné de identidad es Lucía Lucinda Betancourt Montenegro, pero para “su familia, sus íntimos y El Jefe” ha sido toda la vida “Dinorah, la bordadora”. Tiene 83 años cumplidos, de los cuales lleva más de 50 bordando los grados de Comandante en el uniforme verde olivo de Fidel Castro -“y en la camisa de hilo que él usaba por debajo del uniforme”, aclara.
Antiguamente, no era excepcional que los niños se inscribieran al nacer con tres nombres, pero luego en el registro oficial apareció solo con dos. Faltó el tercero en la lista, justo como la llamaron siempre su madre y su hermana Raquel, el núcleo de su familia criada en Luyanó, un barrio periférico de La Habana.
Dinorah y Raquel asistieron a la apertura de una exposición del fotógrafo y camarógrafo Roberto Chile, en el Memorial José Martí, de La Habana, dedicada al cumpleaños 88 del líder de la Revolución cubana, que se celebró este 13 de agosto. Entre los cientos de asistentes que se apretujaron en la sala, estaban algunos de los colaboradores anónimos de Fidel Castro desde los primeros días de la llegada del Ejército Rebelde a la capital de Cuba en 1959 –escoltas, choferes, secretarias-taquígrafas-, muchos ya ancianos, gente humildísima y desconocida que poblaron desde muy jóvenes el Palacio de la Revolución, y que lo acompañaron hasta la enfermedad que alejó a Fidel de la dirección del Partido y el Estado cubanos en 2006. Dinorah entre ellos.
“En 1960 llegó a mi casa un escolta de Fidel. Alguien le había dado una referencia de nosotras, porque mi hermana y yo aprendimos el oficio de mi madre, y con eso nos ganábamos la vida. Él traía un uniforme y me pidió que le bordara los grados de Comandante. Yo no era nadie; qué honor”, se emociona.

En aquel momento el dibujo sólo contemplaba el rombo rojo y negro, con la estrella blanca en el centro, que comenzó a llevar al Triunfo de la Revolución. “Años después, al dibujo original se le incorporaron las dos ramitas. A mí me lo traían trazado en el uniforme, pero no siempre la línea estaba bien hecha”, admite. Su hermana Raquel tercia en la conversación: “Muchas veces la estrella venía con las puntas de diferentes tamaños, y para Dinorah todo tiene que ser perfecto.… Y es la campeona en estrellas.”
Si el rombo de Comandante con sus ramitas se distingue no es sólo por la precisión de este bordado, sino por la superficie exacta y colorida. “Utilizo hilo de algodón 50 mercerizado, que da ese acabado brillante” –explica-. Por supuesto que hay pocas actividades creativas menos instantáneas que el bordado: este tarda tres horas en armar a golpe de pespunte y punto de pasado, que se trabaja siempre con un mismo movimiento de derecha a izquierda con puntadas verticales. “A veces llegaban y me decían: ¡Esto es para ayer. El Comandante se va de viaje mañana!, y yo me quedaba bordando hasta la madrugada.”
En 1986, la bordadora se jubiló, pero siguió en la casa hilando los grados de Fidel, y luego los de Raúl Castro. Raquel apunta otro dato: los bordados de Dinorah han ido hasta el cosmos. “Sí, bordó toda la ropa de Arnaldo Tamayo (el primer cubano que voló al espacio, el 18 de septiembre de 1980, en la Soyuz 38). Esas banderitas cubanas que vimos en la televisión eran de Dinorah”.
Dinorah vio a Fidel frente a frente solo en una ocasión. Ocurrió en 1995, cuando se le entregó un diploma a los empleados de Palacio que llevaban más de 30 años de trabajo junto al Comandante. “El me dio el diploma, tengo la foto”, sonríe. “Una vez me enfermé y no pude trabajar los grados. Pensé: ‘ni sabe quién yo soy, no importa, otra compañera lo hará por mí’. Una persona me contó que había entrado a una reunión, y oyó cuando él dijo: ‘Esto no me lo bordó Dinorah’. ¡Qué lindo! Él sí lo sabía, él sabe quién es Dinorah, la bordadora”.
El 17 de mayo de 1959 Fidel firmó la Ley de Reforma Agraria en el lugar desde se transmitía Radio Rebelde. Lleva ya el grado de Comandante bordado en su uniforme verde olivo. Foto: Archivo de Granma

(Tomado de La Jornada, México)

¡A comer maní!

Por Aloyma Ravelo

Estudios realizados en los últimos tiempos subrayan que el consumo de maní o cacahuate —como le llaman en otros países— es fenomenal para proteger el organismo de males que se asocian a enfermedades cancerígenas y coronarias.
El investigador Steve Talcott, de la Universidad de Florida, quien ha pasado años estudiando este riquísimo fruto seco, afirma que el maní tiene gran cantidad de antioxidantes y supera con creces a muchas frutas y verduras.
Otras investigaciones recomiendan que si se consume en combinación con ensaladas de vegetales, tiende a potenciar sus valores para la salud. Indican, igualmente, que las personas a dieta para perder peso deben ingerirlo con moderación, pues contiene calorías que podrían afectar los resultados.
Por último, una recomendación: compra aquellos que venden sin sal para quienes padecen de presión alta, aunque lo ideal es adquirir el producto en el mercado y cocinarlo en casa. Este proceder no solo abarata su precio, sino que se dispondrá de mayor cantidad para añadirlo a pudines y dulces en general.
La madre naturaleza nos brinda este alimento tan beneficioso, aprovecha su valor nutritivo y los aportes que puede ofrecer a tu salud. Recuerda que el consumo debe ser moderado para disfrutar al máximo de sus propiedades.
Razones para consumir maní
• Es una fuente alta de proteínas: 30 gramos de maní contienen alrededor de siete gramos de proteína.
• Es de bajo índice glucémico (IG), con pocos hidratos de carbono, los cuales son complejos, y una alta cantidad de fibra. Es digerido y absorbido lentamente en el flujo sanguíneo, al consumirlo no se eleva de manera inmediata la cantidad de azúcar en la sangre, por lo que es una buena opción para las personas diabéticas.
• Contiene arginina, un aminoácido conocido como precursor del óxido nítrico, el cual es importante por ser un potente vasodilatador que ayuda a relajar las paredes de las arterias e inhibe la acumulación de plaquetas, evitando complicaciones cardiovasculares. Por la misma función, evita la acumulación de colesterol en las arterias. Es un alimento que, consumido sin sal, combate la hipertensión.
• Posee grandes cantidades de resveratrol, componente que ayuda a combatir enfermedades cardiovasculares y el colesterol. Además se ha descubierto que esta sustancia también contribuye a inhibir el crecimiento de células cancerígenas.
• Aporta buena cantidad de fibra, beneficioso para controlar los niveles de colesterol, triglicéridos y azúcar en sangre.
• Es una fuente natural de vitamina E, antioxidante muy potente que protege nuestras células de los daños causados por los radicales libres. La vitamina E natural se absorbe mejor que la que viene en comprimidos.
• Contiene ácido fólico, muy valioso para embarazadas o para quienes piensan estarlo pronto, pues evita malformaciones en el sistema nervioso del bebé.
• Contiene minerales como el fósforo, magnesio y calcio, los cuales ayudan a formar huesos fuertes y sanos.

Aduana cubana advierte sobre riesgos de viajar con encomiendas

Tomado de Prensa Latina

56-aduana-republica-cubaAutoridades cubanas advirtieron hoy sobre los riesgos de llevar encargos, que generalmente a cambio de pago o compensación portan algunos pasajeros al entrar al país, con peligro incluso de verse involucrados en operaciones de narcotráfico.

Sobre tal tema, funcionarios de la Aduana General de la República informaron que de enero a mayo de 2014 se detectaron 69 casos de viajeros, procedentes de Sudamérica y Norteamérica, que traían encomiendas, 19 de las cuales fueron identificadas como tráfico de drogas.

De acuerdo con el artículo 11 de la Resolución 24 del 2007, donde se establecen las normas para el despacho y control aduanero de los pasajeros, las personas naturales, en su condición de viajeros, no están autorizadas a transportar consigo encomiendas para otras personas naturales o jurídicas.

De no cumplir esta regulación, el individuo debe asumir la responsabilidad administrativa o penal derivada.

Según comentó al diario Granma el inspector principal del Departamento de Análisis y especialista de droga de la Aduana, Daniel Noa, en algunos de los casos detectados los encargos se recibieron de conocidos o conocidos de familiares.

También se identificó que en frecuentes ocasiones los sujetos fueron atraídos por mensajes puestos en lugares públicos, donde se ofrecía una suma de dinero por traer una determinada cantidad de kilogramos de equipaje hacia Cuba.

Las personas a veces desconocen el contenido real de lo que portan, pecan de ingenuos y después se ven enfrentados a un proceso penal, afirmó Noa.

Si los sujetos que están haciendo los contrabandos pagan para que conscientemente les trasladen la droga, será a un alto precio. Al utilizar a estos incautos, tienen grandes posibilidades de pasar el control fronterizo con una inversión menor, agregó el funcionario.

En los países de América Latina donde se produce droga, el producto tiene un precio menor. Para quienes se dedican a intentar traerlo a Cuba es muy rentable, pues aquí no hay un gran mercado de consumo de drogas y con pequeñas cantidades se podría abastecer los requerimientos que puedan existir, explicó.

Entonces hemos tenido que desarrollar habilidades y métodos que han requerido de esfuerzos, estudios y recursos, para localizar esas pequeñas cantidades, pues no es lo mismo descubrir 10 kilogramos de droga que 500 gramos, aseveró Noa.

No obstante, según refieren los especialistas, el trabajo de conjunto con el Ministerio del Interior y algunas organizaciones de masas ha contribuido a que el fenómeno no prospere.